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Enero 4 de 1984. Inicio del plan del médico y la enfermera de la familia

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

A fines de 1983 el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz concibió la idea de proporcionar al sistema de salud cubano un médico de nuevo tipo, capaz de brindar asistencia a la mujer embarazada, cuidar sus riesgos, su evolución y el resultado del parto; luego seguir al niño en su desarrollo y comportamiento en el hogar y la escuela y, ya adulto, velar por su sano desempeño en su vida familiar y social, además de garantizar que reciba la debida atención durante la vejez.

Esta iniciativa empezó a tomar cuerpo con la selección de 10 jóvenes médicos de brillante trayectoria académica quienes, en noviembre de ese año, recibieron un curso introductorio por espacio de 15 días en el policlínico Lawton de la Ciudad de La Habana. Durante el mes de diciembre, estos 10 jóvenes comenzaron a familiarizarse con la comunidad junto a igual número de enfermeras, con las cuales organizaron su futuro universo de trabajo. El día 20 del propio mes, el Jefe del Estado y del Gobierno cubano se reunió con todos ellos con el fin de intercambiar criterios y ajustar detalles acerca del proyecto, bautizado entonces con el apelativo de “plan del médico de las 120 familias”.

Con ello quedó lista la escena para que el 4 de enero de 1984 abrieran sus puertas los 10 nuevos consultorios de los primeros guardianes de la salud, quienes iniciaron su labor en el área del propio policlínico Lawton.

Estos pioneros de lo que hoy día constituye la célula básica del sistema nacional de salud fueron los doctores Rosa María Báez Dueñas, Jorge Luis Camacho Rodríguez, Domingo Cobo Arocha, Rosa María Espinosa, René F. Espinosa Álvarez, Ana del Carmen Massón López, Estela Reyes, Mayda Rubio Jáñez, Rolando Sánchez y Alicia Valdés.

Tanto estos iniciadores del hermoso proyecto, como los miles de médicos y enfermeras de la familia que han seguido sus pasos a lo largo de 19 años, han asumido funciones cada vez más ambiciosas, al punto de haber transformado a la práctica de la medicina familiar en un nuevo paradigma en lo relacionado con la atención de manera integral al individuo, a la familia, a la comunidad, al ambiente; en fin, con todo lo que tenga que ver con la felicidad del ser humano. Su perfil profesional se orienta fundamentalmente a la atención primaria de salud y la asistencia que brindan cubre ya más del 99% de la población cubana.

A lo largo y ancho de la isla llevan a cabo una labor INTEGRAL al considerar la unidad de lo preventivo, lo curativo, lo biológico, lo psicológico y lo social; SECTORIZADA por hacerse responsables de asistir determinado número de habitantes; REGIONALIZADA al mantener una estrecha vinculación con las instituciones de atención secundaria y terciaria del territorio en el que operan, para remitir a los pacientes que lo requieran; CONTINUADA pues atienden a la población lo mismo en el consultorio, en los domicilios, en el policlínico o en el hospital; DISPENSARIZADA al atender de modo activo y mantener el control periódico, incluso de los individuos sanos; EN EQUIPO por cuanto forman parte de un grupo básico de trabajo multi e interdisciplinario que jerarquiza, coordina y controla las acciones individuales de cada uno, tanto desde el punto asistencial como en las esferas docente, investigativa y administrativa; y CON PARTICIPACIÓN COMUNITARIA porque cuentan con el apoyo de la comunidad y de las organizaciones de masas que la representan (Federación de Mujeres Cubanas, Comités de Defensa de la Revolución, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños), con las cuales analizan la situación de salud de su área y establecen las estrategias para la solución de los problemas.

De esta manera, los residentes y especialistas en Medicina General Integral, distribuidos actualmente en todo el territorio nacional, son los líderes de las acciones de promoción de salud y de prevención de enfermedades en su comunidad, a la vez que son los responsables de la rehabilitación física, mental y social de sus pacientes. Un gran número de ellos se ha destacado en tareas vinculadas con la organización de los servicios asistenciales, así como con la docencia y la investigación.

A su papel protagónico en los indicadores de salud que hoy día exhibe Cuba con niveles similares -en algunos casos hasta superiores- a los de naciones con alto nivel de desarrollo, los médicos y enfermeras de la familia han unido la extensión de su benéfica labor a otros pueblos de América Latina y África, a los cuales brindan su apoyo solidario haciendo frente a las difíciles condiciones de salud que sufren los habitantes de los lugares más intrincados de los países más pobres.

Desde 1985 se edita la Revista Cubana de Medicina General Integral, en cuyas páginas se divulgan artículos originales basados en la experiencia de los médicos de la familia; reseñas de variados temas; trabajos de actualidad con respecto a la técnica médica, la farmacología, los medicamentos y la estadística médica; comentarios de trabajos científicos de la prensa extranjera; resúmenes de artículos de la literatura médica mundial y otros asuntos de interés y utilidad para el mejor desempeño de los guardianes de la salud en sus comunidades.

Por otra parte, desde junio de 1994 existe la Sociedad Cubana de Medicina Familiar, que agrupa a los médicos de la especialidad, para contribuir por medio de la actividad científica a elevar el nivel de salud de la población; colaborar con la Dirección Nacional de Salud en función del desarrollo exitoso de los programas y de la introducción en la práctica de los logros de la ciencia y la técnica; y aplicar y profundizar los conocimientos filosóficos y los métodos logísticos y éticos del trabajo científico-médico, entre otros objetivos.

Un año después, en 1995, el doctor Roberto Álvarez Sintes, actual funcionario destacado en el área de Docencia Médica del Ministerio de Salud Pública, se convirtió en el primer médico de la familia de Cuba y el mundo en obtener el título de Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Con posterioridad, otros jóvenes galenos han llegado a obtener ese grado científico, entre ellos, el doctor René Faustino Espinosa Álvarez, quien en 1999 fue el sexto en lograrlo.

Para terminar esta breve memoria de recordación a la fecha del 4 de enero de 1984, justo es dedicarle unas líneas al doctor Espinosa, por cuanto es el único de aquellos 10 jóvenes iniciadores del “plan del médico de las 120 familias” que se mantiene en su consultorio del área de salud del policlínico Lawton prestando sus valiosos servicios a la misma población que conoció hace 19 años y donde ha logrado impresionantes indicadores de salud. Dentro de su “gran familia del barrio”, como llama con orgullo a la comunidad que atiende, no hay mortalidad infantil ni materna, ni por cáncer de mama ni de cuello uterino y el último bajo peso al nacer que tuvo ocurrió en 1990, todo ello gracias a su incansable trabajo preventivo y de promoción y educación para la salud, que combina con la labor docente como Profesor Principal de la asignatura Medicina General Integral en la Facultad “10 de Octubre” y con su constante quehacer como investigador de varias técnicas que ha aplicado con excelentes resultados, tales como la magnetoterapia, la terapia luminosa y el uso del agua magnetizada también con fines terapéuticos.

En este médico que es ya todo historia, se resume pues también una parte importante de la historia de la Medicina General Integral en Cuba. Por ello se le ha reservado un espacio en este trabajo, como digno representante de la trascendental efemérides del inicio del plan del médico y la enfermera de la familia.

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