Infomed

Presentación clínica atípica del Carcinoma Epidermoide Cutáneo

Autor(es): 

MSc. Dra Dunia  García Massó
Especialista de Primer Grado en Dermatología. Máster en Enfermedades Infecciosas. Profesora Asistente de Dermatología de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

MSc. Dra Elisa Chacón Oduardo. Especialista de Primer Grado en Dermatología. Máster en Enfermedades Infecciosas. Profesora Asistente de Dermatología.
Dra. Liliana Almenares Soria. Residente de Segundo Año de Dermatología.

 

Motivo de Ingreso: 

Sufre caída recibiendo un trauma en la región sacra, donde apareció una lesión pequeña e indolora que meses después aumentó de tamaño.

Datos Generales del Paciente: 

Paciente masculino de 75 años de edad, de piel negra.

Antecedentes Patológicos Personales: 

Hasta hace dos años en que sufre caída recibiendo un trauma en la región sacra, donde apareció una lesión pequeña e indolora la que meses después aumentó de tamaño.

Antecedentes Patológicos Familiares: 

No refiere.

Hábitos Tóxicos: 

-

Descripción del Caso:  

Paciente masculino, de piel negra, de 75 años de edad, con antecedentes de salud hasta hace dos años en que sufrió una caída mientras trabajaba en el campo recibiendo una contusión en la región sacra, donde apareció posteriormente una lesión pequeña, indolora e insignificante para él, que recordaba una picadura de insecto.

Con el transcurso de varios meses la lesión fue aumentando de tamaño por lo cual el paciente acudió a varios centros asistenciales, se le diagnosticó exulceración traumática. Recibió diversos tratamientos sin mejoría. Finalmente, acudió al Hospital y se decidió su ingreso para estudio y tratamiento.

El interrogatorio aportó los siguientes síntomas: astenia, anorexia, pérdida de peso lenta y progresiva, acompañada de discreto dolor a nivel de la lesión cutánea.En el examen físico se evidenció una lesión tumoral en la región sacra de aproximadamente de 10 cm de diámetro, con destrucción excesiva de tejido en esa zona y bordes irregulares, mamelonantes, con superficie ulcerada, atónica y fácilmente sangrante. Se encontraron adenomegalias inguinales de pequeño tamaño, pétreas y numerosas.

Se indicaron exámenes complementarios: hemoglobina en 102 g/L (anemia ligera), velocidad de sedimentación eritrocitaria (VSE) en 114 mm/L (muy acelerada), glucemia en 4,2 mmol/L (normal), creatinina: 98mmol/L (normal), radiografía de tórax sin alteraciones pleuropulmonares, ecografía abdominal con presencia de adenopatías profundas peri aórticas y biopsia de piel que informó carcinoma epidermoide bien diferenciado.

Se presentó el caso en el Grupo Multidisciplinario para la Evaluación de Pacientes con Cáncer, del hospital. Allí se consideró al paciente no tributario de tratamiento quirúrgico, radioterápico ni oncoespecífico, teniendo en cuenta la extensión de la lesión, la edad del paciente y las características histológicas del tumor. Se egresó al paciente con tratamiento paliativo sintomático. Tres meses después falleció a consecuencia de fallo multiorganico y caquexia.

Laboratorio: 

-

Imaginología: 

-

Patología: 

-

Otros: 
 
 

Comentario:

Dentro del grupo de cáncer cutáneo no melanoma, el menos frecuente (25 %) es el carcinoma epidermoide. Es un tumor maligno de queratinocitos en la capa espinosa de la epidermis. Tiene una tasa de incidencia de 72 por cada 100 000 mujeres y de 100,8 por cada 100 000 hombres. Se presenta con una frecuencia del 7 al 11 % de la población.

Los factores de riesgo del cáncer no melanoma son la edad, el sexo, la exposición solar y los antecedentes familiares y personales de la enfermedad. Las fotos tipos más frecuentes de estas neoplasias son los claros, la exposición a la luz ultravioleta, ocupaciones al aire libre, el sexo masculino y la aparición a partir de la cuarta década de la vida1-2, 6,7.  El principal factor de riesgo es el antecedente de fotoexposición aguda y crónica. El daño celular afecta a personas menores de 20 años y se caracteriza por ser acumulativo, lo que incrementa la carcinogénesis en la edad adulta8.Otros factores carcinogénicos de la piel son  el virus del papiloma humano, las radiaciones  ionizantes, las sustancias contenedoras de arsénico, los hidrocarburos  aromáticos, el tabaquismo, la inmunosupresión y el tratamiento con fototerapia9,10.

El riesgo de aparición de un carcinoma epidermoide en zonas con inflamación crónica coincidió con el del paciente, quien recibió un trauma en la región sacra con inflamación crónica concomitante, que no resolvió a pesar de los tratamientos. El paciente también mostró correspondencia con el criterio de ser el sexo masculino el más afectado y su edad coincidió con la más frecuentemente afectada (74,4 ± 12,4 años). El carcinoma epidermoide se localiza en zonas expuesta a las radiaciones ultravioletas del sol, como la cabeza (67 %) y las extremidades superiores (12 %). Sin embargo, en este caso se presentó en una zona no expuesta como es la región sacra, localización de las más infrecuentes

El carcinoma epidermoide de la piel se caracteriza por una proliferación de queratinocitos atípicos, que se extienden desde la epidermis hacia la dermis. Hay pleomorfismo celular y nuclear, nucléolos prominentes, células multinucleadas y figuras mitóticas atípicas. Puede haber queratinización celular. Sus tipos histológicos no presentan la misma evolución. Se consideran de mayor agresividad el dermodisplásico, la enfermedad de Bowen invasiva y el “denovo”. Este último no aparece en una lesión precursora previa tipo queratosis actínica; lo hace sobre una cicatriz o inflamación crónica.

La clasificación de Peniche J. para el carcinoma epidermoide es una de las más aceptadas. Sus criterios son los siguientes:

1. Ulceroso: es la más frecuente. Puede presentarse desde su inicio como una úlcera, o bien, iniciar con una lesión nodular que posteriormente se ulcera.

2. Nodular: ocupa el segundo lugar. Se caracteriza por ser una lesión exofítica de superficie lisa o discretamente costrosa, de base infiltrada.

3. Nodular queratósico: se presenta como una lesión elevada de tipo nodular o de tipo placa, con hiperqueratosis en la superficie, en ocasiones simulando un cuerno cutáneo. En su base se observa un borde elevado eritematoso, de consistencia firme.

4. Vegetante: se inicia generalmente como una lesión nodular en cuya parte central se desarrolla una lesión vegetante. Esta variedad tiende a ser de mayor tamaño y se desarrolla más frecuentemente en las extremidades.

Superficial: se manifiesta clínicamente como una placa eritematosa, queratósica o verrugosa, de uno o varios centímetros de diámetro, con una evolución lenta. Puede ser de tipo intraepidérmico, como en la enfermedad de Bowen o como consecuencia del inicio de invasión de una queratosis actínica12

La forma clínica vegetante generalmente aparece sobre lesiones inflamatorias crónicas. Produce una neoformacion que puede alcanzar grandes dimensiones, comenzando por un nódulo en cuya parte central se desarrolla una lesión vegetante acompañada de gran destrucción de tejido. El caso mostró una gran lesión exulcerada de aspecto friable, mamelonante, de bordes elevados y bien definidos, que en sus inicios no llamó la atención médica.

Con la dermatoscopia los hallazgos son más variados; se observan vasos glomerulares y en horquilla13. También pueden observarse estructuras redondas u ovales de color blanco amarillento, llamadas perlas, presentes en los tumores queratinizantes 14.

El diagnóstico histológico del paciente correspondió a un carcinoma epidermoide bien diferenciado , variedad mas frecuente si se tiene en cuenta una revisión realizada entre los años 1997 y 2009 donde el 42 % de los tumores era bien diferenciado, el 31 %, moderadamente diferenciado y el 16 %, poco diferenciado, .

La literatura confirma la importancia del tamaño del tumor. Cuando es de 2 cm comienza a existir tendencia a metástasis. Cuando son mayores a esta medida la probabilidad de recurrencia se duplica y la probabilidad de metástasis se triplica. En el caso presentado, el tamaño de la lesión era de 10 cm, con metástasis linfáticas regionales, pero no en órganos internos. La evolución del proceso tumoral hacia la muerte resultó acelerada.

En resumen, las características del paciente coincidieron con lo reportado en la bibliografía mundial, excepto en la localización de la lesión y el color de la piel.  Ante lesiones cutáneas, con evolución clínica poco favorable a pesar de los tratamientos convencionales, presentación inusual, con elementos atípicos, deben hacer suponer una transformación maligna. El diagnostico oportuno, basado en una historia clínica exhaustiva y confirmado por los exámenes complementarios correspondientes garantiza la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, elementos que fallaron en este enfermo y lo condujeron a la muerte en un corto tiempo.

 
Imágenes: 
 
 

 

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres que aparecen en la imagen.