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Precursores

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Dr. Pedro J. Andreu Zamora (1785-1859)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Nació en La Habana el 20 de junio de 1785. Hijo de Pedro Andreu, natural de Hoyosa, Valencia, España, y de Rafaela Zamora, de Guanabacoa. A los 16 años de edad ingresó en el Convento de San Juan de Letrán, donde estudió Filosofía con los profesores fray Agustín Roy y el doctor Juan Rafael Santos, y donde se graduó de Bachiller en Artes el 25 de julio de 1805. Un año antes de graduarse en ese Convento había empezado los estudios médicos. Obtuvo el grado de Bachiller en Medicina el 25 de abril de 1807. Cumplió el período de prácticas desde 1807 hasta 1809 con los doctores Francisco Ignacio de Soria Quiñones y Juan Pérez Delgado y fue aceptado al ejercicio de la profesión el 25 de marzo de 1809 por los Protomédicos Nicolás del Valle de la Vega y Roque J. Oyarvide San Martín.
A principios de 1810 se presentó como opositor a la cátedra de Anatomía por renuncia de su titular, el doctor José A. Bernal Muñoz. Según Cowley, dio este paso "más incitado por sus hermanos fray Antonio y fray Mateo, que impulsado por sus deseos". Fijados el día y la hora para la lectura de su lección, sostuvo «Vera, certa qui est sanguinis circulatio in corpore humano». Esa cuestión que no constituyó contribución alguna, pues no era más que un remedo de lo demostrado desde 1628 por Harvey, le dio acceso al profesorado al obtener los votos del Jurado, compuesto por el Protomédico Primero Nicolás del Valle y los conjueces Antonio Machado, Roque J. Oyarvide, Francisco I. de Soria y José A. Bernal.
Así, desde el 2 de febrero de 1810 en que tomó posesión de la cátedra, Andreu regenteó durante seis años una asignatura que le era prácticamente desconocida, tanto en lo referente a su magnitud como a su importancia. En realidad, cumplió el sexenio reglamentario sin renunciar a ella, ante la necesidad de que se impartiera en la Universidad Pontificia, porque por falta de profesores había cerrado la que había sido inaugurada por el licenciado Francisco Xavier Córdova en el Hospital Militar de San Ambrosio. Por su condición de catedrático, se le confirió el grado de Licenciado en Medicina el 14 de abril de 1810 y el de Doctor el 23 del mismo mes y año. El 9 de septiembre de 1812 comenzó a ejercer el cargo de Tesorero de la Universidad, el cual desempeñó durante cinco años con absoluta probidad.
Después de practicar la cirugía el tiempo reglamentario, hasta el 2 de enero de 1813 en el Hospital de San Ambrosio con el licenciado Joaquín Muñoz, solicitó al Protomedicato lo convalidara como cirujano latino. Examinado por el licenciado Marcos Sánchez Rubio, fue aprobado como tal el 8 de enero de 1813.
Sus hermanos fray Antonio y fray Mateo fueron destacadas personalidades religiosas y catedráticos de Sagrados Cánones. El primero llegó a ser Rector cancelario. Él fue médico del Hospital Militar de San Ambrosio, socio de número de la Sociedad Económica de Amigos del País y, aunque ejerció la profesión médica por más de 50 años, no dejó huella de alguna acción destacada en su trabajo.
Casado con María Belén Soler, murió en La Habana el 10 de diciembre de 1859.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 15 de bautismos, folio 135, número 503.
Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 580/805.
Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro Primero de Doctores, folio 136v.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p.171-172, 251-252.

 

 

Dr. Nicolás Vicente del Valle Ramírez (¿-1859)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Hijo del que fuera Protomédico y catedrático de Vísperas (Patología) entre 1775 y 1781, el doctor Nicolás M. del Valle y de la Vega, y de María Dolores Ramírez, nació en La Habana entre 1785 y 1790. Luego de graduarse de Bachiller en Artes el 8 de abril de 1803, comenzó los estudios médicos hasta el 1ro. de julio de 1806, fecha en la que obtuvo el grado de Bachiller en Medicina. Realizó los dos años de práctica con el doctor Tomás Romay Chacón hasta el 18 de julio de 1808. Cinco días después fue aprobado por el Tribunal del Protomedicato en el examen que hizo en el Hospital de San Francisco de Paula con el doctor Juan Pérez Delgado. Los tres casos que le tocaron para demostrar sus aptitudes fue uno de infección del lagrimal, otro de hidrosis ascitis incipiente y el último de fiebre tísica.
Al renunciar el doctor Bernabé José Vargas Díaz a la cátedra de Vísperas, se presentó como aspirante sin opositor. A ese efecto sostuvo la lección «Causa materiali ex qua intrinsese considerata internas que intemperierum sunt fluide qui in corpore insunt». La exposición de esta tesis de etiología mereció que el jurado, integrado por el Decano José Julián de Ayala González y los doctores Tomás Romay Chacón, Agustín Florencio Rodríguez Bedía, Francisco Ignacio de Soria Quiñones, José Antonio Bernal Muñoz y Marcos Sánchez Rubio, lo aprobaran de manera unánime. Tomó posesión de la cátedra el 22 de diciembre de 1808 y a título de catedrático recibió los grados de Licenciado y Doctor el 9 y el 11 de junio de 1809, respectivamente.
De lo que representó su paso por la cátedra para el progreso de la docencia, no se han encontrado datos que puedan servir de indicios de alguna contribución importante. Después de vencido su sexenio en 1814, no se presentó por segunda vez a optar por la cátedra. En 1811 había sido nombrado por el Protomedicato Segundo Fiscal auxiliar, pero este nombramiento fue anulado y el Consejo de Regencia designó en su lugar al doctor José Antonio Bernal. En 1819 solicitó de nuevo la plaza de Segundo Fiscal, que había sido suprimida al ratificarse a Bernal como Primero, pero tampoco le fue conferida. En definitiva asumió el cargo de Fiscal del Protomedicato en 1833, cuando Bernal era su Regente.
En 1835 y 1849 aparecieron sendos prospectos que anunciaban la publicación de una Memoria u observaciones sobre el cólera morbo y su curación escrita por él, pero parece no haberse realizado, pues hasta ahora no se ha visto ningún ejemplar impreso de ese documento.
Estuvo casado con María Dolores Martínez, natural de Remedios, y uno de sus hijos fue también médico. Falleció en La Habana el 18 de octubre de 1859.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 14,382/806.
Archivo de la Catedral de La Habana. Libro 8 de defunciones, folio 194, número 485.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 212, 338-339.
Sevilla. Archivo General de Indias. Audiencia de Santo Domingo. Legajo 1,607.
Torriente Brau Z de la, López Sánchez J. Bibliografía Científica Cubana (1790-1848). La Habana: Editorial Academia; 1979. p. 103, 105, 111.
Trelles CM. Biblioteca Científica Cubana. T2. Matanzas: Imprenta de Juan F. Oliver; 1919. p. 216.

 

Dr. Marcos Sánchez Rubio Hurtado de Mendoza (¿-1836)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Aunque no nació en Cuba, Marcos Sánchez Rubio y Hurtado de Mendoza fue como médico y hombre de ciencia hijo de ella, a donde llegó muy joven y adquirió la profesión que ejerció hasta su muerte. Natural de la villa de Moratalla en Murcia, España, estudió Artes entre 1787 y 1790 en el Convento de Nuestra Señora de las Huertas, extramuros de la ciudad de Lorca, con el fraile Leonardo Borja. En certificación expedida por el Protomédico Matías Cantos dice que "practicó la facultad de cirugía y álgebra desde noviembre de 1790 hasta diciembre de 1793 en la ciudad de Motril, Cartagena, y en los buques en que ha estado enrolado junto a su maestro, el cirujano Manuel Morón".
En uno de estos viajes desembarcó en Veracruz, donde residió por algún tiempo hasta su traslado a La Habana en 1795. Solicitó al Protomedicato su incorporación como cirujano y, tras el examen con Miguel Suárez, fue aprobado y admitido como tal el 5 de enero de 1796. Luego convalidó sus estudios de Filosofía y obtuvo el grado de Bachiller en Artes el 12 de agosto de 1802. Matriculó la carrera médica en la Universidad de La Habana y recibió el título de Bachiller el 26 de marzo de 1805. Hizo sus prácticas con el doctor José de la Cruz Caro Pereira y en 1807 fue autorizado al ejercicio de la profesión.
Declarada vacante la cátedra de Anatomía de la Universidad en 1806, se presentó como opositor a ella, pero tuvo que separarse a instancias de su opositor José Antonio Bernal Muñoz, quien alegó le faltaba el intersticio de dos años exigido por el Reglamento para poder aspirar a cátedras luego de obtenido el título de Bachiller. No obstante, por renuncia del doctor Roque J. Oyarvide San Martín,  quedó vacante al año siguiente la cátedra de Methodus medendi (Terapéutica). Se presentó como aspirante y en esa ocasión mereció la aprobación del Tribunal. Tomó posesión de la cátedra el 28 de marzo de 1807 y, a título de catedrático, se le confirieron los grados de Licenciado y de Doctor en Medicina el 7 de abril de ese año. Con anterioridad se había desempeñado como sustituto de la cátedra de Vísperas de 1805 a 1806 e interino de la de Terapéutica en 1806.
Amante como era del estudio de las ciencias naturales, fue algo natural que encontrara en las lecciones de materia médica una oportunidad para explayarlas y  comprobar su utilidad. Y por ese mismo entusiasmo por las ciencias naturales, se dedicó a ellas con especial predilección. Fue también un entusiasta vacunador contra la viruela, a partir de la introducción de este método preservativo por el doctor Tomás Romay Chacón, quien mucho le elogiara por su constancia en esta acción. Fue miembro de la Junta Central de Vacuna, en la que laboró de manera incansable hasta 1810.
En 1814 publicó un Tratado sobre la fiebre biliosa (fiebre amarilla), donde se adscribió a las tendencias anticontagionistas la época, en particular a las climático médicas. Sus observaciones en esta obra lo situaron junto a Antonio Robredo y Miguel Arambarri como iniciador de los estudios sistemáticos de la Climatología y la Meteorología, si bien su contribución más novedosa fue la importancia que atribuyó al síntoma fiebre; su preocupación por tratar de explicarla y su interés por la termometría, a la que en Europa se le daba sólo un valor clínico. Él incorporó el termómetro a las afecciones de carácter epidémico, valoró la relación temperatura-pulso y estableció la temperatura máxima resistible por el ser humano.
Sánchez Rubio fue un buen clínico, porque era un gran observador. Para él estudiar era un placer. Se ha dicho que en virtud de ello abusó de su potencia intelectual, por lo que perdió más tarde la razón y falleció demente en el año 1836 en una finca situada en la jurisdicción de Santiago de las Vegas.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 12,493/802.
Calcagno F. Diccionario Biográfico Cubano. New York: Imprenta y Librería de Ponce de León; 1878. p. 558.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 331-336.
Romay T. Memoria sobre la introducción y progresos de la vacuna en la isla de Cuba. Havana: Imprenta de la Capitanía General; 1805. p. 20-21.
Sánchez Rubio M. Tratado sobre la fiebre biliosa y otras enfermedades. Habana: Imprenta del Comercio; 1814.

 

 

Dr. José Antonio Bernal Muñoz (1775-1853)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Uno de los médicos de origen extranjero que ejerció en La Habana durante la primera mitad del siglo XIX y que figura en la relación de los precursores de la docencia médica en Cuba fue José Antonio Bernal Muñoz, nacido en Santiago de los Caballeros, isla de Santo Domingo, el 6 de agosto de 1775. Hijo de Félix Bernal y de María Muñoz, se graduó de Bachiller en Artes y en Medicina en la Imperial y Pontificia Universidad del Angélico Dr. Santo Tomás de Aquino en su tierra natal. El primer título lo obtuvo el 19 de agosto de 1794 y el segundo el 27 de julio de 1795.
Viajó a Cuba aproximadamente en 1797, pues consta que ese año solicitó la incorporación de sus títulos en la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana. Después de hacer la práctica médica con el doctor José Pérez Bohorques entre 1797 y 1799, fue a residir a la villa de San Juan de Jaruco, donde actuó como vacunador. A su regreso a La Habana en 1806, optó por la cátedra de Anatomía, vacante por renuncia del doctor Fernando J. Viamonte González, quien la desempeñaba desde 1801. Él fue el único concursante luego de impugnar al bachiller Marcos Sánchez Rubio y Hurtado de Mendoza, excluido del concurso por no haber cumplido su término de intersticios señalado en las Constituciones. Tomó posesión de la cátedra el 9 de julio de 1806. Por haberla obtenido por oposición, se le otorgaron, como era ley en esa época y por los Estatutos de la Universidad, los títulos de Licenciado y de Doctor en Medicina, recibidos respectivamente el 19 y el 25 de julio.
La deficiencia y casi esterilidad con que se explicaba entonces la asignatura de Anatomía en la Universidad, tan importante en la carrera médica, chocaban con la sagacidad de Bernal, a quien no escapaban las dificultades insuperables que se le presentarían al desempeñarla en tan desfavorables condiciones. Por otra parte, esta materia era poco pretendida y por regla general se usaba como vehículo para obtener los grados mayores de Licenciado y Doctor. Él mismo trató de alcanzarlos con el fin de escalar más tarde posiciones en el Protomedicato y ventajas para la práctica privada de la Medicina. Por ello, convencido de que lejos de lograr alguna gloria podía tener más bien algún perjuicio de permanecer al frente de la cátedra, siguió el ejemplo de algunos de los que la habían regenteado antes y la renunció el 11 de enero de 1809, antes de cumplir los tres años de haberla asumido.
A pesar de la renuncia, se mantuvo en el claustro y su presencia en él no dejó de reportar algunos beneficios y prerrogativas a su facultad. Gracias a su protesta en claustro celebrado el 6 de noviembre de 1822, se logró que en el que tuvo lugar el 4 de febrero de 1836 se leyera una Real Cédula, en la cual se declaraba por Su Majestad que los graduados en Medicina y Filosofía debían ocupar los asientos que por rigurosa antigüedad les correspondía. Esa medida contrastaba con la creencia muy arraigada entre los religiosos de que las Universidades se creaban para elevar unas ciencias y deprimir otras.
El 20 de mayo de 1811 el Consejo de Regencia designó a Bernal Segundo Fiscal del Tribunal del Protomedicato. Al fallecimiento del Protomédico Segundo  Roque J. Oyarvide San Martín, el Capitán General José Cienfuegos y Jovellanos ascendió a esta plaza al doctor Lorenzo Hernández Marrero y a la de Protomédico Tercero al doctor Juan Pérez Delgado, quien hasta entonces fungía como Primer Fiscal. Bernal pasó entonces  a ocupar la vacante dejada por Pérez Delgado.
En 1814 se trasladó a la isla de Santo Domingo y se dice incluso que fue Rector de la Universidad dominicana entre 1815 y 1816. Tras su regreso a Cuba, se le designó Protomédico Tercero el 14 de abril de 1825. Desde entonces se consagró al ejercicio privado, aunque sin desatender sus deberes con el Protomedicato. Estableció buenas relaciones con familias de la aristocracia, criollos ricos y figuras prominentes de la administración colonial. Gozó siempre del apoyo y los privilegios que le concedía el Gobernador. En 1833 fue nombrado Protomédico Regente, con lo cual logró su más ansiado galardón que poco pudo disfrutar, pues a los pocos meses de tomar posesión como tal fue extinguido el Protomedicato.
Bernal ocupó otros cargos médicos importantes, como el de cirujano del Hospital de Paula para mujeres y del Hospital de la Marina. Fue además Vocal de la Junta Superior de Estudios de la Sanidad y Caridad e integró la Sociedad Económica de Amigos del País. En su gestión en el Protomedicato tuvo a su favor la campaña que puso en práctica contra los charlatanes e intrusos de la profesión; además de su exigencia de que se les otorgara a los médicos los mismos derechos que a los demás profesionales universitarios, que disfrutaban de privilegios especiales en virtud de su dignidad.
Tiempo antes de su muerte comenzó a perder la capacidad de la visión, hasta quedar completamente ciego. En su testamento no hizo constar sus bienes de fortuna, pero sí que poseía gran número de esclavos, los cuales distribuyó entre sus hijos, con la excepción del que lo atendía personalmente a quien le concedió la libertad. Falleció en La Habana el 14 de noviembre de 1853. 

BIBLIOGRAFÍA

Bernal J. Informe sobre la epidemia de viruelas en el pueblo y de haber iniciado la vacunación en el mismo. Papel Periódico de la Havana 1804;(28):109-110.
Bernal Muñoz J. Discurso en la toma de posesión del cargo como Protomédico Regente. Diario de la Habana 1833;(22):2.
Calcagno F. Diccionario Biográfico Cubano. New York: Imprenta y Librería de Ponce de León; 1878. p. 15.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 170-171, 261.
Dr. José Antonio Bernal. La Clase Médica. 1909;3:6-8.
Moscoso Poello FE. Apuntes para la historia de la Medicina en la isla de Santo Domingo. T4. Santo Domingo: Ediciones de la Universidad Central del Este; 1984. p. 296-299.
Nombramiento. El doctor José Antonio Bernal Muñoz nombrado Fiscal del Real Protomedicato. Diario del Gobierno de la Habana 1819;(9):3.

 

 

Dr. Francisco Ignacio de Soria Quiñones (1742-1815)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Nació en Santiago de Cuba en 1742. Se trasladó a La Habana con el fin de estudiar la carrera de Medicina y, cuando en 1762 tuvo lugar la toma de La Habana por los ingleses, se ofreció como voluntario para colaborar en la atención a los heridos en el Castillo del Morro.
Una vez terminada la contienda, continuó los estudios en la Universidad Pontificia, donde se graduó de Bachiller en Medicina el 26 de marzo de 1764. Entre 1765 y 1766 sustituyó al doctor Domingo Arango y Prado Marocho en la cátedra de Prima (Fisiología). Realizó la práctica médica en el Hospital Militar de San Ambrosio y fue examinado y aprobado por el Protomedicato en 1766. Ese año regresó a su ciudad natal, donde ejerció como único médico y como Fiscal del Protomedicato.
El Gobernador y Capitán de Guerra de Santiago de Cuba elevó al Rey un escrito con fecha 19 de abril de 1788, en el que recomendó se le concedieran a de Soria honores de Protomédico del Tribunal en toda la isla de Cuba, con opción de ocupar la primera plaza que quedara vacante en éste. El Rey le confirió el título de Protomédico Honorario de La Habana el 8 de agosto de 1890, pero no lo autorizó a ocupar plazas vacantes, porque ello perjudicaba los derechos concedidos a los doctores Roque J. Oyarvide San Martín y Lorenzo Hernández Marrero.
En 1806 se presentó como opositor a la cátedra de Prima (Fisiología) y fue aprobado, aunque se afirma que pudo lograrlo más por sus relaciones con los integrantes del Tribunal que por los conocimientos que demostró, aun cuando tenía reputación y buena clientela como facultativo. Tomó posesión de la cátedra el 27 de julio de 1806 a una edad poco a propósito para comenzar a dedicarse a la enseñanza. Contaba entonces 65 años y sus conocimientos se resentían, más en una materia como la Fisiología en la que se habían logrado tantos progresos al momento de él asumirla. La tesis que sostuvo al efecto con el título «Corpus humanus tantun nutritur a succo nerveo» representaba un atraso tal en esa materia, que abarcaba varias décadas. Por su condición de catedrático hizo uso de su derecho a que se le confirieran de oficio los grados de Licenciado y de Doctor en Medicina. El primero se le otorgó el 15 de marzo y el segundo el 27 de julio del año siguiente.
De Soria practicó también la Cirugía en el Hospital de San Francisco de Paula y logró el título de Cirujano Latino el 21 de junio de 1811. En 1812 realizó, en colaboración con el doctor Agustín F. Rodríguez, experimentos con las píldoras del doctor Ugarte en los enfermos de fiebre amarilla, disentería y vómito. Ese mismo año publicó también un informe sobre el vómito negro, al que denominó fiebre atrabiliaria maligna contagiosa-epidémica.
Estuvo casado cuatro veces y falleció en La Habana, a los 73 años de edad, el 4 de septiembre de 1815.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro Primero de Doctores, folio 126.
Archivo de la Parroquia del Santo Ángel. Libro 6 de defunciones, folios 5v-6.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 141, 331.
López Sánchez J. Biografías de médicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y civilización. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1997. p. 297-298.

 

 

Dr. Bernabé José de Vargas Díaz (1783-1833)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Vio la primera luz en la villa de Guanabacoa el 11 de junio de 1783. Fue hijo de los también guanabacoenses Rafael de Vargas y Micaela Díaz, casados el 9 de abril de 1781. Luego de concluir los estudios de Filosofía en el Convento de San Juan de Letrán entre 1794 y 1797, comenzó la carrera de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana. En esa alta institución se nutrió con los conocimientos que le impartieron los catedráticos Juan Francisco Pachón Moreno,  Tomás Romay Chacón, Lorenzo Hernández Marrero y Domingo Nerey. Aunque finalizó en 1801, tuvo que examinarse otra vez como aspirante al título de Bachiller en Artes, pues la ocasión anterior no había concurrido a la prueba un médico con el grado de Doctor. En ese nuevo examen resultó aprobado el 21 de marzo de 1801. Año y medio después se examinó por el título de Bachiller en Medicina, el cual obtuvo el 4 de diciembre de 1802.
Tras hacer el tiempo de práctica reglamentario con el doctor José Pérez Bohorques, solicitó admisión a examen ante el Real Tribunal del Protomedicato, el que realizó y aprobó en 1804. Ese año se presentó también como opositor a la cátedra de Vísperas, vacante por cumplimiento de su término del doctor Pachón. A ese efecto sostuvo la tesis «Victus ratio observanda est in morborum curatione». El Jurado que lo aprobó fue integrado por los doctores José de la Cruz Caro Pereira, Nicolás José del Valle de la Vega, Roque J. Oyarvide San Martín, José de Jesús Méndez, José Benito Morales González y José Pérez Bohorques.
El 6 de junio de 1804 tomó posesión de la cátedra y, a título de catedrático, le fueron conferidos los títulos de Licenciado y de Doctor en Medicina el 20 de octubre y el 25 de noviembre de ese mismo año, respectivamente. Cuando le faltaban cerca de dos años para cumplir el período de seis de regencia de la cátedra, exactamente el 26 de noviembre de 1808, renunció a ella y fue a residir a San Julián de los Güines. Después de cierto tiempo se trasladó a Santa María del Rosario, donde permaneció hasta 1815, año en el que regresó a San Julián de los Güines. Allí contrajo matrimonio con Úrsula Seriel y fue designado miembro de la Junta Subalterna de Vacuna del territorio.
En su carácter de Fiscal del Protomedicato, solicitó al Cabildo se pusiera en práctica  exigir a los médicos, cirujanos, boticarios y sangradores la presentación de sus títulos en los lugares donde ejercían, a fin de que se les guardaran sus fueros y se castigara a quienes contravinieran esa disposición.
Falleció en esa ciudad el 10 de abril de 1833, víctima de la epidemia de cólera morbo que azotó ese año a La Habana y sus alrededores.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 14,437/804.
Archivo de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Libro 12, folio 116, número 363.
Cowley RA. Breves  noticias  sobre la enseñanza de  la Medicina  en la Real  y Pontificia Universidad  del  Máximo Doctor  S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 211-212, 338.

 

 

Dr. José Benito Morales González (1773-1835)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Andrés Morales Rodríguez, natural de Tacoronte, una de las Islas Canarias, y Andrea González Gómez, oriunda de San Felipe y Santiago de Bejucal, constituyeron pareja en matrimonio que generó como uno de sus frutos al hijo nacido el 21 de marzo de 1773. Este vástago, al cual pusieron el nombre de José Benito, comenzó a estudiar en 1790 en el Convento de San Juan de Letrán, donde se graduó de Bachiller en Artes el 14 de marzo de 1795.
Con este aval empezó la carrera de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, donde cursó la asignatura de Prima con los catedráticos doctor Lorenzo Hernández Marrero y el entonces bachiller Fernando Viamonte González,  la de Vísperas con el doctor Tomás Romay Chacón la de Methodus medendi con José Pérez Bohorques y la de Anatomía don Diego Vicente Silveira Rodríguez.
Luego de aprobar los tres primeros cursos en la Universidad, solicitó se le dispensara el curso que le faltaba y se le permitiera someterse a examen ante el Real Tribunal del Protomedicato para ejercer la profesión, a tenor de lo establecido en la Real Cédula del 24 de enero de 1774. Había realizado los dos años de práctica reglamentarios junto con el doctor Juan Pérez Delgado y fue admitido y aprobado por el Protomedicato el 30 de septiembre de 1799.
Cuando el 26 de octubre de 1801 se presentó como aspirante a regentear la cátedra de Prima, se le exigió hacer de nuevo sus conclusiones para la categoría de catedrático, pues en una ocasión anterior se había omitido el requisito de la presencia de un médico con la categoría de Doctor y ello hizo nulo el acto entonces efectuado. En definitiva fue aprobado por el jurado integrado por los doctores Agustín Florencio Rodríguez Bedía, José María Pérez Oliva, Juan Francisco Pachón Moreno, José de Jesús Méndez y Fernando Viamonte González bajo la presidencia de Tomás Romay Chacón. En 1798 se había presentado como aspirante a la cátedra de Mehodus medendi, pero se retiró antes de concluir el expediente.
Morales González fue también sustituto de la cátedra de Vísperas y recibió el grado de Licenciado en Medicina el 23 de diciembre de 1801 y el de Doctor el 24 de febrero de 1802. Sus argumentales para la ocasión fueron los doctores Agustín F. Rodríguez y Tomás Romay, con José de Jesús Méndez como Pro Decano.
A pesar de su buena preparación médica, nunca se distinguió como catedrático. Más que eso, no mostraba entusiasmo alguno por la labor docente y faltaba con reiteración a sus lecciones, por lo que fue reprendido en más de una ocasión. Su conducta en este sentido conllevó que se viera obligado a abandonar la cátedra, cuando ésta se declaró vacante. A raíz de este suceso, se trasladó a Güines donde se dedicó ejercer la labor asistencial.
Falleció en Santa María del Rosario en 1835.

BIBLIOGRAFÍA 

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 9,009/795.
Cowley RA. Breves  noticias  sobre la enseñanza de  la Medicina  en la Real  y Pontificia  Universidad  del  Máximo Doctor  S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 140-141, 223, 319-320.

 

Dr. Fernando José Viamonte González (1769-1837)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

La pareja formada por Agustín Viamonte y Mariana González, que contrajo nupcias el 6 de mayo de 1767 en la Parroquia de La Soledad en la villa de Puerto Príncipe, hoy día ciudad de Camagüey, trajo al mundo dos años después, exactamente el 22 de julio de 1769, al hijo que bautizaron con el nombre de Fernando José quien, cumplidos los 20 años de edad, comenzó a estudiar Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana. Allí cursó la asignatura de Prima con los catedráticos José León Valdés, Manuel García del Nodal y Lorenzo Hernández Marrero; la de Vísperas con Francisco Baralt, Agustín Florencio Rodríguez Bedía, Tomás Romay Chacón y el propio José León Valdés; la de Methodus Medendi con Diego Vicente Silveira Rodríguez y la de Anatomía con Félix J. Gutiérrez. Se graduó de Bachiller en Medicina el 29 de enero de 1792.
El 25 de septiembre de 1801 se fijaron los edictos para sacar a oposición la cátedra de Anatomía, desierta desde 1799 cuando terminó en ella Diego V. Silveira. Entonces se impartía la asignatura por Francisco Xavier de Córdova en el hospital San Ambrosio, donde su enseñanza era práctica, con instrumentos y con cadáveres, cuestiones éstas que indudablemente representaban un adelanto de envergadura. Junto a Viamonte se presentó como aspirante a la cátedra el también bachiller en Medicina José Gregorio Lezama. En virtud de su mejor preparación por haber recibido cursos en el hospital San Ambrosio, fue Viamonte quien ganó esa cátedra. El trabajo que presentó al efecto llevó el título de “Nervus est instrumentun sensus”, un tema sobre neuroanatomía acorde con el nivel de esa época.
El 9 de noviembre del mismo año 1801 tomó posesión como titular de la cátedra de Anatomía y, durante el tiempo que la regenteó, fue también sustituto de la de Prima. Su condición de catedrático le abrió las puertas para que se le otorgara de oficio el grado de Licenciado en Medicina el 4 de diciembre siguiente y el de Doctor el 21 de febrero de 1802.
Antes de terminar el período de seis años reglamentarios al frente de su cátedra, renunció a ella con el argumento de que la muerte de su suegra lo obligaba a ponerse al frente de los negocios, situación que le impedía el buen desempeño de sus funciones como catedrático.
Había contraído matrimonio el 21 de octubre de 1796 con Josefa Candau y falleció en La Habana en 1837.

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro Primero de Doctores, folio 120v.
Archivo de la Parroquia del Espíritu Santo. Libro 6 de defunciones, folio 306, número 116.
Cowley RA. Breves  noticias  sobre la enseñanza de  la Medicina  en la Real  y Pontificia  Universidad  del  Máximo Doctor  S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 338.

 

 

Dr. Juan Francisco Pachón Moreno (1765-?)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Nació en La Habana el 4 de mayo de 1765. Se graduó de Bachiller en Artes en 1782 y en Medicina en 1786. Luego de ser aprobado por el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana en 1788, fue a residir a Santiago de Cuba donde ejerció la profesión médica por espacio de ocho años.
El 5 de abril de 1797 dirigió una comunicación a la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País, considerada erróneamente por algunos como la primera en la bibliografía de la fiebre amarilla en Cuba. Esa comunicación se recibió  justamente cuando la Sociedad estaba convocada para conocer la disertación que sobre esta enfermedad ofrecería el doctor Tomás Romay Chacón, por lo que se postergó su conocimiento para la sesión siguiente a aquélla. Pachón no estuvo presente en la lectura de la disertación de Romay, pues probablemente aún estaría en Santiago de Cuba. Su memoria se leyó el 4 de mayo siguiente. Los bibliógrafos de la época la citaban, pero sin dar detalles de su contenido y se consideró como perdida, hasta que en 1985 apareció en la colección de papeles inéditos de Francisco de Paula y Coronado, que ahora se conservan en la Biblioteca Nacional “José Martí” de La Habana.
En ese documento Pachón advertía los estragos que podía ocasionar el vómito negro y daba a conocer un método que había puesto en práctica con resultados favorables, consistente en sangrías, emolientes y una preparación en la que incluía ojos de cangrejo entre sus componentes. En realidad, él no venía precedido de prestigio como médico. En sus oposiciones a la cátedra de Vísperas (Patología), la cual regenteó entre 1798 y 1804, no dio muestras de haber estado actualizado en sus conocimientos médicos. El 9 de marzo de 1798 obtuvo la cátedra por haber sido el único que aspiró a ella.
Por aquel entonces había surgido ya en los hospitales una medicina de mayor nivel científico. Por ejemplo, en el hospital de San Ambrosio se profesaba un curso de Cirugía y se llevaban a cabo disecciones anatómicas. También en la Sociedad Económica de Amigos del País bullían nuevas ideas de progreso, mientras la Facultad de Medicina se había quedado rezagada, por lo que sus cátedras no atraían a los médicos de mayor valía. 
A título de catedrático, se le otorgó a Pachón el grado de Licenciado en Medicina el 11 de abril de 1798 y el de Doctor el 15 de julio siguiente. Cuando concluyó su sexenio en 1804, todo parece indicar que se retiró definitivamente de la docencia, pues no se han hallado más referencias al respecto. Ese mismo año se publicó en el Papel Periódico de la Havana un artículo con su firma, en el que mostraba desconfianza acerca del valor preservativo de la vacunación contra la viruela. Tanto en lo referente a la fiebre amarilla como a la vacunación antivariólica, los dos temas más importantes de aquella época, se mostró en sus escritos incapaz de comprender los progresos que habían alcanzado los conocimientos médicos.
Después de esa fecha, no se dispone de más información sobre sus actividades y ejercicio profesional. Tampoco se ha encontrado su partida de defunción, por lo que no se puede afirmar si permaneció o no en La Habana ni conocer cuándo falleció. 

 

BIBLIOGRAFÍA 

Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 9746/784.
Archivo Central de la Universidad de La Habana. Libro Primero de Doctores, folio 116.
Archivo de la Parroquia del Espíritu Santo. Libro 10 de bautismos, folio 8.
Cowley RA. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 211, 323.
López Sánchez J. Manuscritos sobre fiebre amarilla en la Biblioteca Nacional José Martí. Rev Bibl Nac José Martí 1986;28(2):123-137.
López Sánchez J. Biografías de médicos y cirujanos. En: Cuba. Medicina y civilización. Siglos XVII y XVIII. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1997. p. 314-315.
Pachón JF. Si in utroque pecandum malim videri nimis timidus quan parum prudens. Papel Periódico de la Havana 1804;(32):125-126.

 

 

 

 

Dr. José María Pérez Oliva (1772-?)

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Hijo de Manuel Pérez y de Ana Josefa Oliva, vio la primera luz en La Habana el 7 de septiembre de 1772. Empezó a estudiar Filosofía en el Hospicio de San Isidro con el lector de Gramática fray José Sidrón y luego pasó al Convento de San Francisco hasta 1790. Allí tuvo como  maestros a fray Antonio Morales en Lógica, Física, Metafísica y Ética y al doctor Tomás Romay Texto aristotélico. Se graduó de Bachiller en Artes el 10 de septiembre de 1794. Estudió Medicina con los catedráticos Lorenzo Hernández Marrero en Prima; Tomás Romay en Vísperas; Diego V. Silveira en Anatomía y José Pérez Bohorques en Methodus medendi (Terapéutica). 
Al cumplir el tercer curso pidió dispensa del cuarto, pues se acogió al plan de estudios de las Universidades de Alcalá  y Salamanca, que servían de pauta a la Universidad Pontificia habanera en relación con todo lo que se legislaba entonces en materia docente. El 26 de marzo de 1795 fue examinado y aprobado y obtuvo el grado de Bachiller en Medicina. Su tesis manuscrita comenzó con la frase «Phisica experimentalis utilissima est medico», afirmación reveladora de una concepción científica avanzada para la época. Hizo sus dos años de práctica con el doctor Gregorio del Rey y fue admitido por el Protomedicato el 5 de abril de 1797. 
En 1798 la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País convocó a un concurso público para premiar la mejor memoria sobre el tema «Describir las enfermedades del campo de nuestra isla, así de blancos como de negros». Aunque ninguna de las memorias que se presentaron se consideró merecedora del premio, la suya fue favorablemente evaluada por los doctores Manuel María Ximénez y Tomás Romay en sesión de la Sociedad celebrada el 31 de julio de 1800. En definitiva, su trabajo fue premiado por el Real Consulado y el manuscrito se envió a México para su impresión. Lamentablemente el documento desapareció en la casa del catedrático  de Botánica Vicente Fernández, según un escrito publicado en 1801 en la Gaceta de México. 
El mismo año de 1798 se había presentado como concursante a la cátedra de Terapéutica frente a los bachilleres José Gregorio Lezama y Benito Morales. Su disertación llevó por titulo Emetica medicamenta conferunt ad curationem febris intermittentes et quod evacuantia simd sunt et antiespasmodica. En ella planteó un problema práctico en el tratamiento de enfermedades, cuyo síntoma principal era la fiebre. Se refería en primera instancia al paludismo y su recomendación terapéutica era la que se usaba en su tiempo, cuando aún no se había descubierto la acción vomitiva y purgante de la quinina. El Tribunal fue presidido por el doctor Antonio Caro, con los también doctores José J. de Ayala, Roque Oyarvide, J. B. Bobadilla, el licenciado Salas y el bachiller Nerey como conjueces. Estos votaron a su favor, por lo que pudo tomar posesión de la cátedra el 31 de agosto de 1798.
Obtuvo el grado de Licenciado en Medicina el 10 de julio de 1800 y el de Doctor el 27 del propio mes y año. Sus argumentales fueron los doctores Tomás Romay y Francisco Pachón. 
En 1803 se dispuso la fijación de nuevos edictos para esa cátedra, pero el doctor Pérez Oliva había solicitado en abril del mismo año al Ayuntamiento de Veracruz se le dejara usar y ejercer su facultad de médico graduado, con la promesa de presentar una copia de su título de Doctor, la cual le fue expedida en La Habana el 5 de septiembre y presentada y aceptada por el Cabildo de esa ciudad el 1ro. de diciembre siguiente. El 30 de abril de 1805 volvió a México acompañado por varios vacunadores, con el fin de comenzar allí la propagación de la vacuna. 
No hubo más noticias de él hasta 1825, año en que su nombre apareció en la relación de firmantes del manifiesto de la Junta Promotora de la Libertad Cubana establecida en México. Esta Junta se constituyó tras el fracaso de la conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar, cuando algunos de los complicados emigraron a ese país. Con el concurso de otros cubanos residentes y simpatizantes de la idea, Pérez Oliva constituyó una asociación con el objetivo de lograr la independencia de Cuba con la ayuda del gobierno de México. Fue elegido miembro de esta Junta en representación de la villa de Jaruco. Los integrantes de la Reunión Patriótica promotora de la libertad cubana enviaron un documento al Soberano Congreso Mexicano, con fecha 19 de septiembre de 1825, donde pusieron de manifiesto los motivos por los cuales debía ayudarse a la independencia de la isla de Cuba. Además de Pérez Oliva, firmaron ese documento varias personalidades cubanas y mexicanas, entre ellas el médico José Antonio Miralla, el presbítero Félix Varela Morales y el poeta José María Heredia Heredia. 
No se ha logrado obtener más información acerca del biografiado, por lo que no se puede precisar la fecha y el lugar de su muerte.

 

BIBLIOGRAFÍA 

 Archivo Central de la Universidad de La Habana. Expediente 10,140/793.
Archivo de la Parroquia del Espíritu Santo. Libro 11 de bautismos, folio 109,  número 626.
Archivo Histórico Municipal de Veracruz. Libro del Ayuntamiento. Tomo 1, folio 26, número 44 (actual) y 95 (antiguo).
Cowley RA. Breves  noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia  Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Habana: Imprenta y Librería de A. Pego; 1876. p. 223-224.
Morales Morales V. Iniciadores y primeros mártires de la Revolución cubana. T1. Habana: Cultural, 1931. p. 110-113. (Colección de Libros Cubanos; 24).
Morales Morales V. Iniciadores y primeros mártires de la Revolución cubana. T3. Habana: Cultural, 1931. p. 367-379. (Colección de Libros Cubanos; 26).

 

 

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