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Antropología Médica

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Memorias del Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba

Lic. José Antonio López Espinosa
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Etimológicamente, la Antropología es la ciencia que se ocupa del estudio del hombre en general, incluyendo sus subdivisiones naturales con las que se constituyen las razas, así como sus subdivisiones artificiales con las que se forman conglomerados de individuos llamados pueblos.

La diversidad de razas y de asentamientos poblacionales establecidos en el país durante el siglo xix, fue una de las causas que dio lugar a la inauguración, el 7 de octubre de 1877, de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la cual contó entre sus miembros con personalidades de la talla de Juan Bruno Zayas, Nicolás J. Gutiérrez, Antonio Mestre, Luis Montané, Felipe Poey, Ambrosio González del Valle, José Beato, Eusebio y Fermín Valdés Domínguez, Eduardo F. Plá, José Francisco Arango, José A. Cortina, Manuel Fernández de Castro, Fernando Freyre de Andrade, Juan Santos Fernández, Serafín Gallardo, Antonio Rodríguez Ecay, Luis A. Delmas y Gabriel Pichardo.

Casi dos años después, vio la luz por primera vez el Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba como órgano de la corporación. Fundada por los doctores Gabriel Pichardo y Juan Santos Fernández, corresponsales de la Sociedad Antropológica de Madrid, pero a la que en realidad dio vida el doctor Luis Montané, discípulo del sabio Broca, fundador de la de París, esta publicación se dio a conocer el 1ro. de septiembre de 1879.

Con la salida de este título se dio cumplimiento al artículo 62 de los Estatutos de la Sociedad. Dirigido por el doctor Vicente B. Valdés, Vicesecretario de la agrupación, surgió el Boletín con el objetivo de responder a los intereses de sus afiliados y de satisfacer las inquietudes de todos los interesados en los adelantos intelectuales del país en relación con el estudio de todas las manifestaciones de la historia natural del ser humano.

Para cumplir sus funciones como director de la revista, el doctor Valdés contó en principio con el apoyo de Enrique José Varona, del licenciado Antonio Govín y de los también doctores Luis Montané y José Antonio Cortina, quienes integraron la Comisión de Publicaciones hasta 1887. En la cubierta de la última entrega, correspondiente a los números 8 y 9 de diciembre de ese año, se especifica que entonces dicha Comisión estaba formada por los doctores Arístides E. Mestre, José María Céspedes y Pedro V. Ragués.

Según quedó registrado en los reversos de cubierta de algunos números, el Boletín se publicaba en entregas de tres pliegos, doce de los cuales debían formar un tomo de 300 páginas. Lamentablemente, la limitada cantidad de sólo ocho entregas efectuadas entre septiembre de 1879 y diciembre de 1887, impidió completar siquiera el primer tomo, que sólo llegó a 110 páginas.

A pesar de su periodicidad irregular y de haber tenido un promedio de apenas un número por año, aparecen en esta revista varios trabajos interesantes que no se deben ignorar. Por otro lado, se sabe que la Antropología ha dejado a la Medicina la atención de todos los detalles concernientes a los individuos que forman los grupos de razas o poblaciones, lo cual demuestra la relación existente entre ambas disciplinas y la significación que tiene para el buen desempeño de una el positivo desenvolvimiento de la otra.

En virtud de estas consideraciones, se trata con la presente contribución de dar a conocer lo que aconteció en las páginas del Boletín, teniendo en cuenta además que algunos autores lo han incluido en la relación de las revistas médicas cubanas que circularon durante el siglo xix.

Su contenido básico, cuyas referencias se anexan a continuación, se compone de las actas de las sesiones de la Sociedad; de extractos de las conferencias y cursos que allí se impartieron; de los trabajos, las comunicaciones y memorias leídas por sus miembros y de otros materiales publicados originalmente en el extranjero. 
 
Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Índice bibliográfico

Tomo 1. Número 1. 1ro de septiembre de 1879.
1. Montané L, Valdés VB, Varona EJ, Govin A, Cortina JA. Advertencia. 1879;(1):5.
2. Delmas LA. Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Sesión inaugural del 7 de octubre de 1877. Acta. 1879;1(1):6-7.
3. Poey F. Discurso del Sr. D. Felipe Poey. Presidente de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. 1879;1(1):8-9.
4. Montané L. La antropología en Cuba. Consideraciones generales sobre el estado e importancia de la antropología en la isla de Cuba. 1879;1(1):10-6.
5. Youmans. Curiosas supervivencias de salvajismo. 1879;1(1): 17-21.
6. SJ. Aryas y Nahoas. 1879;1(1):22-4.

Tomo 1. Número 2. 15 de marzo.*
7. Fernández JS. Trabajos preparatorios para la constitución de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. 1(2):26-8.
8. Montané L. La antropología. Su definición, sus divisiones. 1(2):28-32.
9. Verneau MR. De la pluralidad de las razas antiguas del archipiélago canario. 1(2):33-8.
10. Lacerda, Rodríguez Peixoto. Revista brasileña: contribución al estudio antropológico de las razas indígenas del Brasil. 1(2):39-44.
11. E.B.E. El hombre terciario en América. 1(2):45-6.
12. Siglolo HH. Estudio sobre la raza de los negritos. 1(2):47-8.

 
Tomo 1. Número 3. 15 de julio.*
13. Sociedad Antropológica. Sesión pública ordinaria del 5 de mayo de 1878. Vicepresidencia del Doctor Argumosa. 1(3):49-52.
14. Fernández JS. Ensayo antropológico sobre las enfermedades de los ojos en las diversas razas que habitan en la isla de Cuba. 1(3):53-65.
15. Bachiller Morales A. Algunas observaciones filológico-filosóficas sobre el feticismo. 1(3):66-71.

Tomo 1. Número 4. 15 de marzo de 1884.
16. Sociedad Antropológica. Sesión pública ordinaria del 2 de junio de 1878. Presidencia del Sr. Poey. 1884;1(4):73-7.
17. Bachiller Morales A. Un hacha de piedra pulida recientemente hallada en Cuba. 1884;1(4):78-83.
18. Montalvo JR. Patología ocular étnica. 1884;1(4):84-7.
19. Plá EF. Teratología: caso de enanismo observado en la raza negra. 1884;1(4): 88-91.
20. Montané L. Consideraciones sobre un cráneo deformado. 1884;1(4):92-6.

Tomo 1. Número 5. Abril de 1885.
21. Mestre A. Sociedad Antropológica. Sesión pública ordinaria del 7 de julio de 1878. Vicepresidencia del Dr. José Argumosa (padre). 1885;1(5):97-102.
22. Montané L. Teratología: nota relativa a un caso de enanismo raquítico. 1885;1(5):103-5.
23. Selsis P. Patología ocular étnica. Discusión. 1885;1(5):105-9.
24. Varona EJ. Etnología: cuestionario para las escuelas de niños de color. 1885;1(5):110-1.
25. Gassie J. Etnología: informe concerniente al cuestionario para las escuelas de niños de color. 1885;1(5):112.
26. Sales Ferré M. El hombre prehistórico. 1885;1(5):113-20.

Tomo 1. Número 6. Noviembre de 1885.
27. Mestre A. Sociedad Antropológica. Sesión pública ordinaria del 4 de agosto de 1878. Vicepresidencia del Dr. Argumosa (padre). 1885;1(6):122-6.
28. Montané L. Patología ocular étnica. Discusión. 1885;1(6): 126-8.
29. Argumosa J de. Teratología: noticia referente a un feto monstruoso. 1885;1(6):128-9.
30. Montané L. Teratología: presentación de un monstruo seudoencefálico. 1885;1(6):129-30.
31. Reyes AW. Estudio comparativo de los negros criollos y africanos. 1885;1(6):130-5.
32. Torralbas JI. Consideraciones sobre la antropología de la Oceanía. 1885;1(6): 135-41.
33. Sales Ferré M. El hombre prehistórico. 1885;1(6):141-3.
34. M, A. Del canibalismo entre los animales. 1885;1(6):144.

Tomo 1. Número 7. Mayo de 1885.**
35. Mestre A. Sesión pública ordinaria del 1ro. de septiembre de 1878. 1885;1(7):145-50.
36. Bachiller Morales A. De la antropología en la isla de Cuba. Sus antecedentes y precursores. 1885;1(7):150-64.
37. Sales Ferré M. El hombre prehistórico. 1885;1(7):164-8.

 
Tomo 1. Números 8 y 9. Diciembre de 1887.
38. Fernández JS. Sociedad Antropológica. Sesión solemne del 7 de octubre de 1878. 1887;1(8-9):1-2.
39. Mestre A. Sociedad Antropológica. Sesión solemne del 7 de octubre de 1878. 1887;1(8-9):2-3.
40. Montané L. El reino humano. 1887; 1(8-9):4-14.
41. Cortina JA. Patología ocular étnica. Sesiones del 2 de junio y del 4 de agosto de 1878. 1887;1(8-9):14-23.
42. Fernández JS. Contestación. Sesión del 7 de julio de 1878. 1887;1(8-9):23-32.
43. Montalvo JR. Réplica. Sesión del 4 de agosto de 1878. 1887; 1(8-9):33-5.
44. Selsís P. Réplica. 1887;1(8-9):36-7.
45. Sales Ferré M. El hombre prehistórico. 1887;1(8-9):38-40.

Índice de autores
Argumosa, José de (padre) 29
Bachiller Morales, Antonio 15, 17, 36
Cortina, José Antonio 1, 41
Delmas, Luis A. 2
E. B. E. 11
Fernández, Juan Santos 7, 14, 38, 42
Gassie, Julián 25
Govín, Antonio 1
Lacerda 10
M, A. 34
Mestre, Antonio 21, 27, 35, 39
Montalvo, José R. 18, 43
Montané, Luis 1, 4, 8, 20, 22, 28, 30, 40
Plá, Eduardo F. 19
Poey, Felipe 3
Reyes, Agustín W. 31
Rodríguez Peixoto 10
S, J. 6
Sales Ferré, Manuel 26, 33, 37, 45
Selsis, Pedro 23, 44
Siglolo, H. H. 12
Sociedad Antropológica 13, 16
Torralbas, José I. 32
Valdés, Vicente B. 1
Varona, Enrique José 1, 24
Verneau, M. R. 9
Youmans 5

* En la cubierta de los números 2 y 3 no se especifica el año de publicación.
** Posiblemente se trata de un error de caja, ya que este número debe corresponder al mes de mayo de 1886 o de 1887.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Hoebel EA. Antropología: el estudio del hombre. 2 ed. Barcelona: Ediciones Omega, 1973:3-93, 235-505.
2. Delmas LA. La Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba. Acta de la sesión inaugural del 7 de octubre de 1877. Bol Soc Antropol 1879;1(1):6-7.
3. Fernández JS. La prensa médica en la isla de Cuba. Cron Med Quir Hab 1900; 26(8):253-8.
4. Montané L, Valdés VB, Varona EJ, Govín A, Cortina JA. Advertencia. Bol Soc Antropol 1879;1(1):5.
5. Montané L. La antropología. Su definición, sus divisiones. Bol Soc Antropol 1880; 1(2):28-32.
6. Fernández JS. La prensa médica de la isla de Cuba. Cron Med Quir Hab 1903; 29(12):431-6.
7. Le Roy Cassá J. La historia y la prensa médica de Cuba. Rev Med Cir Hab 1917; 22(23):617-38.

Las primeras cuatro décadas de la Cátedra de Antropología en la Universidad de La Habana

Dr. Gregorio Delgado García Profesor de Microbiología y de Historia de la Medicina Historiador Oficial del Ministerio de Salud Pública

INTRODUCCIÓN
El afecto hacia mi persona del profesor Armando Rangel Rivero y demás profesores de la Cátedra de Antropología y Museo “Montané” de la Facultad de Biología de mi querida Universidad de La Habana, que hace poco más de un año los llevó a pedirme que dictara una conferencia en su importante Evento en Conmemoración del Centenario de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, los ha llevado nuevamente a prodigarme el gran honor, que es para mí, de invitarme a pronunciar otra conferencia en su no menos importante VII Simposio de Antropología Física “Luis Montané” y III Congreso Primates como Patrimonio Nacional en la Universidad de La Habana donde, como en el pasado evento, se le ha rendido homenaje al eminente antropólogo cubano, Profesor de Mérito doctor Manuel Rivero de la Calle, a quien desde esta tribuna le ratifico mi gran admiración e infinito respeto.
En mi anterior conferencia desarrollé el tema “Los médicos y la antropología en Cuba” en el que expuse el aporte muy temprano llevado a cabo en nuestro país por los profesionales de las ciencias médicas en la divulgación, investigación y enseñanza de la antropología, siguiendo las diversas ramas en que se separaba entonces esta importante ciencia del conocimiento del hombre, como lo eran las de antropología general, física, fisiológica, arqueológica, comparada, cultural y criminal.
Me lamentaba en aquella ocasión de que a pesar de esta razonable preeminencia médica en el desarrollo de dicha ciencia, nunca se había explicado como asignatura en nuestras facultades de medicina, ni en el pasado ni en el presente, lo que indiscutiblemente ha dañado la formación científica integral de nuestros médicos, quienes tan dignos son del reconocimiento de nuestro pueblo en particular y de la humanidad en general, por el ejemplo que siempre han dado y que reafirman en el presente de abnegación, de sacrificios y de entrega total al ejercicio de la profesión en cualquier lugar del mundo en que sean necesarios.1
En la presente conferencia me propongo exponer, dentro de la brevedad pertinente, la etapa de la enseñanza de la antropología en la Universidad de La Habana, que se me ha antojado calificar como etapa médica (1899-1941), por haber sido impartida casi exclusivamente por dos grandes personalidades de nuestra medicina, los doctores Luis Montané Dardé y Arístides Mestre Hevia.

INCLUSIÓN DE LA ENSEÑANZA DE LA ANTROPOLOGÍA EN LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA
Aunque la enseñanza superior en la isla comienza oficialmente con la fundación en 1722, por el obispo de Cuba fray Gerónimo de Nosti y de Valdés, del Real Seminario Conciliar de San Basilio el Magno en Santiago de Cuba, no es hasta el 5 de enero de 1728 en que abre sus puertas la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana, que se inician en nuestro país los verdaderos estudios universitarios o universales con las Facultades de Filosofía, Medicina, Leyes, Cánones y Teología.2
Estos estudios se mantuvieron en general con un marcado atraso hasta la reforma universitaria de 1842, hecho de una extraordinaria importancia en nuestra historia docente, por la cual se secularizó la ya entonces más que centenaria Universidad de La Habana y se le colocó en el ámbito cultural y científico del siglo XIX, sobre todo en el campo de las ciencias médicas. Con ello desaparece la Facultad de Teología, que a partir de ese momento se enseñará solamente en los Seminarios Conciliares de Santiago de Cuba y de La Habana; se unen las de Cánones y Leyes en la Facultad de Derecho y se agregan los estudios de farmacia a la Facultad de Medicina.
En 1863 se llevaron a cabo importantes mejoras como fueron la creación de los Institutos de Segunda Enseñanza, con lo cual se situaron fuera de la Universidad dichos estudios medios; la Facultad de Filosofía se transformó en Facultad de Filosofía y Letras; se independizaron de la de Medicina, como nueva Facultad, los estudios de farmacia y quizás el hecho más importante fue la creación de la Facultad de Ciencias con carreras de ciencias físico-químicas y físico-mateméticas. El pensamiento científico del siglo XIX llegaba a la Universidad de La Habana.3
La guerra de 1868-1878 por nuestra independencia produjo una gran represión dentro de la Universidad, cuyo hecho más representativo lo constituyó el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871, lo que determinó un éxodo de estudiantes, principalmente a España y Francia y un retraso de la enseñanza en todas las Facultades, que no lograron remediar cambios en los planes de estudio en 1881y 1887.
Los graduados en universidades europeas con escasas posibilidades de acceso a las cátedras universitarias habaneras ocupadas por antiguos maestros de conocimientos poco actualizados, se harán escuchar en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País, en nuevas asociaciones científicas como la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la Sociedad de Odontología o la Sociedad de Higiene y hasta fundarán escuelas preparatorias o de enseñanza libre como la Escuela Práctica de Medicina en La Habana, inaugurada en 1893.
La guerra independentista de 1895-1898, como la anterior, una verdadera catástrofe epidemiológica para nuestro pueblo, acentuada por la criminal reconcentración de campesinos en poblados y ciudades, decretada por el gobierno colonial español y el bloqueo naval de los Estados Unidos, puesto en vigor al intervenir dicho país en la guerra frustrando nuestra verdadera independencia, dejará a Cuba envuelta en la mayor pobreza de su historia, ocupada militarmente por una potencia extranjera y completamente desorganizada la enseñanza universitaria.4
Nombrado el 12 de enero de 1899 Secretario de Instrucción Pública del gobierno interventor, el doctor José A. González Lanuza, profesor eminente de Derecho Penal de la Universidad de La Habana y fervoroso patriota que había pasado la guerra prisionero en cárceles de la península ibérica y del norte de Africa, se propuso reorganizar la enseñanza superior con planes de estudio en las diversas carreras, que si bien no tuvieron en cuenta el estado de pobreza del país, dieron paso a numerosas cátedras de indiscutido gran valor como, entre otras, la de Antropología y se creó la Escuela de Ingenieros, Electricistas y Arquitectos.
El 1ro. de mayo de 1900 fue nombrado en igual cargo el doctor Enrique José Varona Pera, eminente filósofo, pedagogo y ensayista, hombre de conocimientos enciclopédicos y no menos fervoroso patriota a lo largo de toda su existencia, que había sustituido a José Martí en la dirección del Periódico Patria, cuando éste marchó a encontrar la muerte en la guerra que había organizado para independizar a Cuba.
Desde tan importante cargo, el doctor Varona, conocedor como nadie de los problemas de la enseñanza general en la isla, dio inicio a una profunda reforma de métodos y contenidos en ésta, que comprendió la enseñanza primaria, secundaria y universitaria, tomando en cuenta para ello el estado real de la economía del país y sus verdaderas necesidades.
Pero dejemos que sea el propio doctor Varona quien nos diga lo que encontró en la Universidad de La Habana al llegar a su cargo:
“Realizado el brusco cambio que ha roto los lazos de Cuba con su antigua metrópoli, se imponía un cambio de orientación en la enseñanza pública, para preparar á las nuevas generaciones mejor que habíamos sido preparados nosotros.
Desde los primeros días, la Universidad misma quiso responder á esa necesidad y redactó un plan de reformas, que sirvió luego de base á la que implantó á fines del pasado año el Sr. Lanuza. Era un plan de proliferación. Aumentaba las cátedras y las subdividía. Pero todo dentro de las antiguas líneas y respetando el antiguo método de enseñanza. Con el se enseñaría mucho más en la Universidad, pero se enseñaría del mismo modo [...]. Sin embargo daba un paso considerable en el buen camino, porque abría campo á las nuevas carreras, que está demandando el estado del país”.
De su plan de reformas, conocido como Plan Varona, nos dejó escrito:
“Lo concebí de modo que sirviera desde luego para una Universidad modesta, como tiene que ser ahora la de la Habana, y que pudiera servir para una gran Universidad cuando tengamos más población, más riqueza y más sosiego [...]. He pensado que nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica; para convertirse en objetiva y científica. A Cuba le bastan dos o tres literatos; no puede pasar sin algunos centenares de ingenieros. Aquí está el núcleo de mi reforma.
He pensado que á nuestros escolares convenía leer menos y observar más, comparar más, meditar más, experimentar más; en una palabra interrogar más á la naturaleza que oír al maestro.
He pensado que nuestros profesores debían ser solamente profesores, y serlo en el sentido más moderno: hombres dedicados á enseñar como se aprende, como se consulta, como se investiga; hombres que provoquen y ayuden el trabajo del estudiante; no hombres que den recetas y fórmulas al que quiera aprender en el menor tiempo la menor cantidad de ciencia, con tal que sea la más aparatosa. Hoy un colegio, un instituto, una universidad deben ser talleres donde se trabaja, no teatros donde se declama.
A obtener esa clase de estudiantes y esa clase de maestros va encaminada toda la reforma”.6
En este ámbito de cambios profundos y de grandes esperanzas en nuestra enseñanza superior es que se funda y da sus primeros pasos la Cátedra de Antropología, mediante la Orden Militar Número 212 de 4 de noviembre de 1899, que puso en vigor al ya mencionado Plan Lanuza.

LA ENSEÑANZA DE LA ANTROPOLOGÍA POR EL DOCTOR LUIS MONTANÉ DARDÉ
Creada la Cátedra de Antropología, no hubo dudas en la designación de su profesor, el doctor Luis Montané Dardé, dado el prestigio científico alcanzado por éste en Europa y en Cuba.
El doctor Montané nació en La Habana el 7 de abril de 1849.7 Llevado por sus padres a Francia desde los dos años, se graduó de Bachiller en Tolosa y de Doctor en Medicina en París, con una muy original tesis de grado titulada “Estudio anatómico del cráneo de los microcéfalos”, París, 1874, 70 páginas y seis láminas, la cual le valió una mención honorífica de la Facultad de Medicina y la felicitación del tribunal compuesto por Broca, Charcot y Cruvelhier. En ella dio a conocer los cráneos intermediarios y dividió los microcéfalos en clásicos y semi-microcéfalos. Según el erudito bibliógrafo cubano, acadé-mico Carlos M. Trelles y Govín,8 esta obra es citada en importantes libros de anatomía.
En París realizó estudios sobre antropología con los eminentes profesores Broca, Hamy y Quatrefages, de quienes fue discípulo distinguido y mereció siempre una alta considera-ción. De ahí que al fundarse la Sociedad Antropológica de París se le nombrara miembro fundador.9
Después de revalidar su título en Barcelona viajó a Cuba en 1874, donde va a desarrollar una importantísima obra de investigación antropológica; ejercer la medicina en el Hospital de San Felipe y Santiago, después Nuestra Señora de las Mercedes; fundar la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba (1877) y dirigir su Boletín, del que desgraciadamente sólo vieron la luz siete números.
En la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana fue académico de número (1875), honorario (1894) y de mérito (1895), su vicesecretario (1887-1893) y secretario general (1893-1895).10 También fue miembro fundador de la Academia de la Historia de Cuba (1910) y de la Sociedad Cubana de Historia Natural “Felipe Poey” (1913).
Entre sus obras más importantes se encuentran las publicadas en folletos o como artículos en revistas científicas cubanas y extranjeras: “Perforación olecraneal del húmero” (1876); “El cráneo en el concepto antropológico” (1877); “La antropología en Cuba” (1877); “Monstruo doble heterotípico” (1879); “Un cráneo guanche. Estudio craneológico” (1885); “Un cráneo caribe. Estudio craneológico” (1885); “Monstruo heteródimo” (1885); “La ciru-gía en Cuba en 1877” (1887); “La orquiotomía en Cuba” (1889); “La pederastía en Cuba” (1890); “Los mound-builders en Cuba” (1892); “Excursión antropológica a las cavernas de la Sierra de Banao” (1899); “El cráneo de Antonio Maceo. Estudio antropológico” (1899), en colaboración con los doctores Carlos de la Torre Huerta y José R. Montalvo Covarru-bias; “Notas sobre arqueología cubana” (1901); “El ídolo de la Gran Tierra de Maya” (1906); “Informe sobre el estado de las ciencias antropológicas en Cuba” (1909); “El hom-bre fósil de Cuba” (1911); “Nota sobre el hombre de Sancti Spíritus” (1911); “El indio cubano de la Ciénaga de Zapata” (1914) –una versión ampliada de este artículo constituye el capítulo III de su libro inédito titulado “Los indios de Cuba”-, capítulo que fue publicado en la monumental obra “Evolución de la cultura cubana”, tomo XVII “La ciencia en Cuba” (1928), del doctor José M. Carbonell Rivero, presidente que fuera de la Academia Nacional de Artes y Letras; “El mound de Guayabo Blanco” (1915); “El hombre prehistórico cuba-no” (1916) y “Un diagnóstico antropológico” (1916).
Al crearse la Cátedra de Antropología para el curso 1899-1900, se le destinó a la Escuela de Ciencias de la Facultad de Letras y Ciencias, en cuyo plan de estudios fue determinante la labor del sabio naturalista, médico y pedagogo doctor Carlos de la Torre Huerta, compa-ñero de investigaciones del doctor Montané y en las Escuelas de Derecho Civil y de Dere-cho Público de la Facultad de Derecho el criterio del ilustre penalista doctor José A. Gon-zález Lanuza, autor de la reforma e imbuido de las ideas más modernas de la Escuela Italia-na de Derecho Penal, logró también su inclusión.
Con la implantación del Plan Varona en el siguiente curso 1900-1901, se creó la Escuela de Pedagogía en la Facultad de Letras y Ciencias y la opinión de uno de sus fundadores, el ilustre médico, literato y pedagogo doctor Esteban Borrero Echeverría, amigo de la infancia del doctor Varona y su más asiduo colaborador en la reforma, llevó la enseñanza antropoló-gica a su plan de estudios.
Llama poderosamente la atención que profesores como los doctores Eusebio Hernández Pérez, impulsor en Cuba de los estudios sobre homicultura y José Varela Zequeira, notable anatomista de fuerte vocación por la antropología, que jugaron un importante papel en la elaboración de los dos planes de estudios de la Escuela de Medicina, no lograran incluirla en ellos.
En las carreras de ciencias y de pedagogía el profesor Montané impartía el Curso de Antropología, que a partir de 1907 se llamó de Antropología General, en la primera de dichas carreras en el tercer año y en la última en el segundo; en ambas con lección alterna los martes, jueves y sábados de 7:00 a 8:00 a.m. y en las carreras de derecho civil y de dere-cho público el Curso de Antropología Criminal, que ya en 1904 recibía el nombre de Antropología Jurídica, en el primer año de las dos carreras; con lección alterna los lunes, miércoles y sábados, también de 7:00 a 8:00 a.m., todas impartidas en el local de la cátedra en la Escuela de Ciencias, que constaba de aula, laboratorio y museo.11
Durante los veinte años (1899-1919) en que dictó las asignaturas de su cátedra como profesor titular, el doctor Montané no contó con plaza de profesor auxiliar y siempre acom-pañado de su inseparable sirviente don Julio Martínez Malo, dispuso a partir de 1906 de un alumno ayudante para el museo y laboratorio de la cátedra, el primero lo fue Diego Vicente Tejera García, hijo del renombrado poeta y patriota Diego Vicente Tejera Calzado, después magistrado de la Audiencia de Matanzas y del Tribunal Supremo.12
Otros que ocuparon el cargo bajo la dirección del doctor Montané fueron los entonces estudiantes Salvador Massip Valdés,13 uno de los más eminentes geógrafos cubanos de todos los tiempos; Eusebio Adolfo Hernández Mesa,14 hijo del doctor Eusebio Hernández Pérez, la figura más alta de la obstetricia cubana y General de Brigada del Ejército Liberta-dor y Carlos de la Torre Pie,15 hijo del sabio naturalista doctor Carlos de la Torre Huerta, años más tarde diplomático talentoso muerto prematuramente.
El doctor Montané no escribió nunca el libro de texto que todos esperaban de él, ni cono-cemos que se publicaran apuntes de sus clases. Recomendaba como bibliografía docente para Antropología General: Broca “Memorias de Antropología”; Topinard “La Antropo-logía” y “Elementos de Antropología General”; Hamy “Précis de Paleontologie”; Quatrefages “La unidad de la especie humana” e “Introducción al estudio de las razas humanas”; Quatrefages y Hamy “Crania etnica”; Mortillet “La Prehistoria”; Cartailhac “Las edades prehistóri-cas de España y Portugal”; Verneau “Las razas humanas” y Hoyos de Sainz “Etnografía” tomos II y III.16
Para Antropología Jurídica recomendaba: Topinard “La Antropología”; Broca “Instruc-ciones craneológicas y craneométricas”; Hoyos de Sainz “Técnica antropológica”; Bertillon “Instructions signalétiques”; Vucetich “Identificación para las impresiones digitopalmares” y Lacassagne “Précis de medicine legale”.16
Aunque no publicó libros de texto, el doctor Montané dio a la imprenta sus programas en dos folletos: “Curso de Antropología”, La Habana, 1900, 16 páginas y “Curso de Antropo-logía. 1907-1908. Programa del curso de Antropología Jurídica y ejercicios antropométri-cos”, La Habana, 1907, 6 páginas. Un extracto de estos programas apareció siempre en las memorias anuarios que la Universidad publicaba con gran regularidad y por los que pode-mos darnos cuenta de la evolución del contenido de dichas asignaturas.
El Curso de Antropología General que impartía a los alumnos de Ciencias y Pedagogía el doctor Montané, lo dividía en cuatro grandes partes con el siguiente contenido:

I. Nociones de antropología zoológica. Lugar que el hombre ocupa en la naturaleza. El hombre y los monos: caracteres diferenciales. Caracteres generales de la especie humana. Monogenismo. Poligenismo.
II. Nociones de antropología prehistórica. Prehistoria europea. Prehistoria americana. Prehistoria cubana.
III. Nociones de antropología étnica. Caracteres generales de las razas. Caracteres mor-fológicos y fisiológicos.
IV. Nociones de etnografía. Repartición general de las razas. Los americanos.

El curso de Antropología Jurídica que dictaba a los alumnos de primer año o año prepara-torio de las dos Escuelas de la Facultad de Derecho, también lo dividía en cuatro partes con el siguiente contenido:

I. Definición de la antropología: sus divisiones. Lugar que ocupa en la clasificación de los conocimientos humanos. Relaciones de la antropología con el derecho. Bosquejo de las principales cuestiones relativas a la antropología general. Técnicas de laboratorio. Craneología. Craneometría. Craneografía. Osteometría.
II. Antropología criminal. Ideas generales sobre la criminalidad. El tipo criminal según Lombroso. Evolución de la teoría del criminal nato. Los factores de la criminalidad. Morfología del delincuente. Psicología del criminal. Las manifestaciones de la cri-minalidad. Estado actual de nuestros conocimientos sobre la anatomía, la fisiología, la psicología y la sociología de los criminales. Investigaciones antropológicas y so-ciales sobre las clases pobres.
III. La policía y la investigación judicial científica. Inspección del lugar del suceso. Ins-pección del cadáver de la víctima o del cuerpo del delito. Investigación de huellas de toda especie. Detención e identificación del culpable. Reconstrucción de los mó-viles psicológicos del delito.
IV. Los actos del Estado Civil. Relaciones de la antropología con el derecho civil. Bos-quejo médico-legal de las principales cuestiones que se relacionan con el naci-miento, el matrimonio y con la muerte.11

Sobre la cultura médica y general de este profesor nos dejaría una interesante opinión el doctor Bernardo Escobar, médico cubano contemporáneo suyo, en su curioso y humorístico libro “Nuestros médicos”, La Habana, 1893. Allí dice: “Laringólogo, antropologista, médi-co de reputación, es el doctor Luis Montané una verdadera ilustración.
Hizo su educación en Francia, pero no estérilmente. Fue a París para volver ilustrado. Dicen que tiene sangre francesa en las venas. Agrego que tiene modales franceses, cultura parisién, estilo parisién y... hasta ciencia francesa. Y perdonen sus envidiosos. Los que en-vidian en Montané su gallardía, su facilidad en hablar de asuntos no médicos, sus conocimientos generales, su cultura de hombre enciclopédico. Nada más fácil que un médico entienda de cosas de medicina y un ingeniero de ingeniería; lo difícil, lo que tiene mérito, es hablar y entender, como habla y entiende Montané, de cosas ajenas al arte médi-co. En eso ningún médico de la Habana lo supera. Montané sabe de ciencias morales y políticas, de literatura y de pintura.
Es médico de la colonia francesa y el médico oficial del Consulado Francés de la Haba-na. Cultiva con fruto la especialidad de enfermedades de la garganta y fosas nasales. Posee extensos y profundos conocimientos de antropología”.17
En 1919, con setenta años de edad y veinte de docencia universitaria, el doctor Montané se retiró de la enseñanza de la antropología para fijar su residencia en Chatou, París, donde falleció a la avanzada edad de 87 años el 1ro. de diciembre de 1936. En 1922 lo eligieron presidente de la Sociedad Antropológica de París y poseyó la Legión de Honor y el grado académico de Officier d’ Academie de Francia.9

LA ENSEÑANZA DE LA ANTROPOLOGÍA POR EL DOCTOR ARÍSTIDES MESTRE HEVIA
Para sustituir al doctor Montané como profesor titular de la cátedra, fue nombrado, me-diante ejercicios de concurso-oposición, el doctor Arístides Mestre Hevia. Al igual que en el caso del doctor Montané, no pudo haber mejor elección para el puesto.
El doctor Mestre provenía de una familia que dio a Cuba grandes figuras en la filosofía, como el doctor José M. Mestre Domínguez, su tío y en la medicina, el doctor Antonio Mestre Domínguez, su padre. Nació en La Habana el 28 de diciembre de 1865 y en la uni-versidad de la propia ciudad se graduó, con notas brillantes, de licenciado y doctor en cien-cias naturales, ciencias físico-químicas y medicina y cirugía, en esta última con la tesis titu-lada “Del método anátomo-clínico y su influencia en el conocimiento del mecanismo del lenguaje” (1895).18
De estudiante ocupó el cargo de ayudante del Jardín Botánico y en 1887 el sabio natura-lista, licenciado Felipe Poey Aloy, entonces Decano de la Escuela de Ciencias, lo propuso como profesor auxiliar interino sin sueldo y en esas condiciones desempeñó las cátedras de Geología y Paleontología Estratigráfica; Mineralogía; Zoografía de Articulados y Zoografía de Vertebrados, estas dos últimas en sustitución de su Maestro el licenciado Poey. En la Escuela Práctica de Medicina de La Habana dictó la cátedra de Fisiología durante toda su corta existencia de 1893 a 1896. Después de la reforma de Varona ocupó por concurso-opo-sición la plaza de profesor auxiliar y conservador del Museo de Historia Natural y sustituyó en sus ausencias al doctor Carlos de la Torre en la cátedra de Biología, Zoología y Zoogra-fía y al doctor Montané en la de Antropología.19
Como médico se dedicó al estudio de las enfermedades nerviosas y mentales y fue jefe de las salas de dicha especialidad, así como de la de medicina de mujeres en el entonces Hos-pital Número Uno, actual Hospital Universitario General Calixto García, donde también ocupó el cargo de redactor jefe de su Boletín Clínico Mensual. En la Clínica de Enfermeda-des Mentales del doctor José A. Malberti Delgado desempeñó el puesto de jefe de servicio.
En la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana se le otorgaron las categorías de académico de número (1892) y honorario (1894). Fue miembro fundador de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, en la que ocupó el cargo de secretario y de la Sociedad Cubana de Historia Natural “Felipe Poey”; miembro de número de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y correspondiente de la Sociedad Antropológica de París.20
En su numerosa bibliografía científica se destacan su libro “Curso de Biología” (1917), dos ediciones y sus folletos “Apuntes para la biografía de Manuel Vargas Machuca” (1888); “Reparo a la oración inaugural leída por el doctor Juan Vilaró Díaz en la apertura del curso académico de 1890-91” (1890), en la que refuta las ideas de dicho profesor sobre el transformismo; “De las relaciones entre los diversos estados patológicos considerados en el individuo y en la serie ancestral y hereditaria” (1893), monografía presentada como trabajo de ingreso en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en cuya sesión el discurso de recepción estuvo a cargo del doctor Montané; “Elogio del Dr. José I. Torralbas” (1905); “La imitación como factor de defensa en el reino animal” (1905); “Neurología y Psiquiatría” (1907), opúsculo editado en la Clínica Malberti; “El profesor Dr. Luis Montané” (1907) y “Las ciencias zoológicas en nuestra Universidad” (1915).
Entre sus artículos científicos no podemos dejar de citar: “La antropología en Cuba” (1894); “Nota sobre el atavismo en el hombre” (1895); “La acromegalia en Cuba” (1895); “La clinoterapia en las enfermedades mentales” (1901); “El concepto de la especie en bio-logía” (1902); “Primera observación en Cuba de la osteoartropatía hipernéumica” (1904); “La enseñanza de la antropología en nuestra Universidad (1905); Las inteligencias anóma-las y el problema de la educación” (1906); “Un caso de ortofrenopedia” (1907); “Un caso de enajenación asociado a la eritromelalgia y a la Enfermedad de Reynaud” (1911), en co-laboración con el doctor José A. Malberti, en que se presenta la primera observación en Cu-ba de la Enfermedad de Weir-Mitchel y los tres importantes trabajos de historia científica cubana: “Sobre la historia de la medicina en Cuba” (1932); “La medicina de los indios de Cuba” (1936) y “La enseñanza de la anatomía comparada en la Universidad [de La Habana] desde Poey a nuestros días” (1937).
Desde 1920, el doctor Mestre continuó impartiendo los cursos de Antropología General en las Escuelas de Ciencias y Pedagogía con igual disposición en los planes de estudios, con lección diaria de 4:00 a 5:00 p.m. y de Antropología Jurídica en primer año de las carreras de derecho civil y derecho público; con lección alterna los lunes, miércoles y viernes de 2:00 a 3:00 p.m. en el mismo local de la cátedra, además de llevar siempre que le fue posible los alumnos al Presidio, al Manicomio, a los asilos correccionales y al Necrocomio de La Habana.
Después del cierre de la Universidad por la dictadura del general Gerardo Machado Mo-rales de 1930 a 1933 y la posterior reorganización de los estudios universitarios en el curso 1936-1937, se suprimió la enseñanza de la Antropología Jurídica en la carrera de derecho público, entonces en la nueva Escuela de Ciencias Sociales y de Derecho Diplomático y Consular, pero se creó la asignatura de Antropología de América a impartirse en el cuarto año del Doctorado en Ciencias Naturales, precedida de la de Antropología General en el tercero.
A partir de ahí los programas de las tres asignaturas quedaron de la siguiente forma, para Antropología General:

Preliminares, II. Antropología física, III. Antropología filosófica y zoológica, IV. Prehis- toria y V. Etnología, con ejercicios prácticos de antropología física, sobre craneografía, craneometría, osteografía y osteometría.

Para Antropología de América:

I. Preliminares: el americanismo, II. Prehistoria americana, III. Principales civilizaciones aborígenes, IV. Antropología física de los indios, V. Relaciones taxonómicas y poblamien-to de América, VI. Etnografía, etnología y etología de los amerindios, VII. Los indios de Cuba y de las Antillas y VIII. Elementos étnicos de otras procedencias que han contribuido a formar la población actual del continente americano.

Y para Antropología Jurídica:

I. Preliminares, II. Nociones de Antropología General, III. Antropología de los criminales, con temas sobre la antropología y el derecho, historia de la criminología, criminogenia y criminalística, IV. Medicina Legal y V. Psiquiatría Forense, con ejercicios prácticos sobre craneografía, craneometría, osteografía, osteometría y práctica de bertillonaje.21
En su trabajo docente el doctor Mestre contó como ayudantes para el Museo Antropológi-co con personal graduado, tales como los doctores Pelayo Casanova Parets;22 Carlos Masó Vázquez,23 hermano del notable historiador doctor Calixto Masó Vázquez y Carlos García Robiou, hijo del médico finlaísta Carlos M. García Fernández, después una de las figuras más prestigiosas de la antropología cubana y maestro de muchas generaciones de antropó-logos en nuestro país.24
De 1920 a 1924 el doctor Víctor J. Rodríguez Torralbas, profesor auxiliar y conservador del Museo de Historia Natural, fungía también como conservador del Museo Antropológico y sustituía al doctor Mestre en sus ausencias.25 Después de la reforma de estudios de 1924 tuvo la cátedra sus propios profesores auxiliares, los doctores Casanova Parets, Julio Mora-les Coello y García Robiou. En 1937 se crearon las plazas de profesores agregados en la Universidad y la cátedra contó con tres de ellas, que ocuparon los doctores Luis Howell Rivero, René Herrera Fritot y Teresa Gurri Aguilera,26 todos figuras importantes de la antropología cubana.
A diferencia del doctor Montané, el doctor Mestre elaboró sus propios libros de texto desde el principio de su labor docente. Ya en 1887 había publicado su “Programa para el curso de Mineralogía”, con una segunda edición en 1889. Más tarde publicó en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana “Biología y el programa de su enseñanza” (1906), de gran valor didáctico, y en las memorias anuarios de la Universidad aparecieron regularmen-te los programas de sus asignaturas durante los veinte años de su docencia en la cátedra.
Un año después de iniciada su labor dio a la imprenta la primera edición de su libro “An-tropología Jurídica” (1921). En 1922 publicó “Antropología General. Notas de clase”, que corregido y ampliado vio la luz como verdadera primera edición en 1924 con el título “Curso de Antropología General” y una segunda edición en 1929. De 1926 a 1927 el señor Carlos M. Morán publicó con el título “Antropología Jurídica” una versión taquigráfica, en seis fascículos, de las explicaciones dadas en clase por el doctor Pelayo Casanova Parets, profesor auxiliar, quien en 1937 editó la obra corregida con igual título.27
Entre la numerosa bibliografía que recomendaba de consulta se encontraban las obras cubanas: “La identificación dactiloscópica” (1916), del doctor Fernando Ortiz Fernández; “Manual del médico forense cubano” (1919), de los doctores Antonio Barreras Fernández y Raimundo de Castro Bachiller; y “Desarrollo físico del escolar cubano” (1920), del doctor G. Rouma.28
En 1941 el doctor Mestre a punto de cumplir 75 años de edad, fue elevado a la categoría especial de Profesor de Investigaciones, alejándose de la docencia activa, en cuyo cargo falleció en La Habana el 5 de septiembre de 1952.20
Es ésta a grandes rasgos la etapa que he llamado médica de la historia de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, cuyo posterior desenvolvimiento ha sido tan laborioso y brillante como el que acabamos de reseñar, lo que se ha puesto de manifiesto en este VII Simposio de Antropología Física “Luis Montané” y III Congreso Primates como Patrimonio Nacional que se clausura en el día de hoy.

Bibliografía
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5. Varona Pera JE. Las reformas en la enseñanza superior. En: Universidad de La Habana. Crítica y reforma universitarias. La Habana: Imp. Universidad de La Habana, 1959:10-1.
6. Idem. p. 13.
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9. Alvarez Conde J. Luis Montané Dardé (1849-1936). En: Arqueología indocubana. La Habana: Imp. Ucar, García, S.A., 1956:92-8.
10. Castro Bachiller R, Le Roy Gálvez LF. Historia de los sillones de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. La Habana, 1956:25, 42.
11. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1908 a 1909. La Habana: Imp. “Avisador Comercial”, 1910:147-8.
12. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1905 a 1906. La Habana: Imp. Manuel Ruiz S. en C., 1907:21.
13. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1913 a 1914. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1915:31.
14. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1914 a 1915. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1916:33.
15. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1917 a 1918. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1919:31.
16. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1908 a 1909. La Habana: Imp. “Avisador Comercial”, 1910:148.
17. Escobar B. Nuestros médicos. La Habana: Tip. “La Lucha”, 1893:130-1.
18. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exp. Est. Ant. 8594.
19. ----. Archivo Histórico. Exp. Adm. 7176.
20. Alvarez Conde J. Arístides Mestre Hevia (1865-1952). En: Historia de la Zoología en Cuba. La Habana: Editorial Lex, 1958:306-8.
21. Universidad de La Habana. Catálogo General y Memoria correspondiente al curso 1937-38. La Habana: Editorial Alfa, 1939:128-9.
22. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1920 a 1921. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cia, 1922:44.
23. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1924 a 1925. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cia, 1926:50.
24. ----. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1926 a 1927. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cia., 1929:56.
25. Obra citada en (22):43.
26. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1936 a 1937. La Habana: Imp. Cárdenas y Cia., 1938:82.
27. Trelles Govín CM. Bibliografía de la Universidad de La Habana. La Habana: Imp. Rambla, Bouza y Cia., 1938:127, 313.
28. Obra citada en (24):360-1.

La antropología médica en Cuba

Dr. Enrique Beldarraín Chaple Especialista de II grado en Epidemiología,Profesor del Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina “General Calixto García”. Investigador Auxiliar. Departamento de Investigaciones, CNICM.


El iniciador de los estudios antropológicos científicos en Cuba fue el Doctor Luis Montané Dardé, graduado de medicina en París y formado como antropólogo en el laboratorio y en el museo de la Sociedad Antropológica de aquella ciudad. Regresó a Cuba en 1874 e inició las investigaciones de esta materia en la isla. El 7 de octubre de 1877 fundó la Sociedad Antropológica de Cuba e inició la publicación de una revista, el Boletín de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, del que lamentablemente solo circularon 7 números, entre 1879- 80 y de 1884 - 87. Esta institución gozó de merecida fama en el mundo científico del último cuarto del siglo XIX, por la cantidad de trabajos presentados en sus sesiones, la profundidad de sus discusiones y el prestigio de sus miembros fundadores y de los que posteriormente se fueron sumando a sus filas.

Médicos fueron además un importante grupo de fundadores, como:
El Doctor Juan Santos Fernández y Hernández, uno de los mayores oftalmólogos de nuestra historia médica, quien también incursionó en el terreno de la Antropología y publicó entre su amplia bibliografía tres artículos en esta línea: “Las enfermedades de los ojos en las diversas razas que pueblan la isla de Cuba”(1879), “¿ La miopía es un producto de la civilización?” (1886) y “Las enfermedades de los ojos en los negros y los mulatos” (1901). Este ilustre científico además fundó y dirigió la notable revista Crónica Medico Quirúrgica de La Habana, que circuló entre 1875 y 1940, que sirvió también de tribuna a las investigaciones antropológicas de la época.
También fue fundador el Doctor Nicolás J. Gutiérrez y Hernández, primer Presidente de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, insigne médico y estudioso de la Antropología y el Secretario de la corporación, Doctor Antonio Mestre y Domínguez, quién publicó dos años después del inicio de las labores de la sociedad su libro “Origen natural del Hombre”(1879).
Los doctores Carlos de la Torre y Huerta, José Montalvo Cobarrubias, que publicó dos importantes artículos “El hombre terciario”(1879) y “Deformaciones artificiales del cráneo”(1884), Agustín Reyes Zamora, que realizó un “Estudio comparativo de los negros criollos y africanos” (1879), José I. Torralbas Manresa, que escribió “Consideraciones sobre la Antropología en Oceanía” (1883) y Fermín Valdés Domínguez y Quintanó, fueron miembros fundadores de la Sociedad Antropológica.
También hasta las primeras décadas del siglo XX se destacaron en esta ciencia los médicos Manuel Almagro, José A. Reynés, Arístides Mestre Hevia, Agustín W. Reyes, José Varela Zequeira, Antonio Díaz Albertini Mojarrieta, Pedro Valdés Raqués, Joaquín L. Dueñas Pinto, Ramón Hernández Poggio, Juan Guiteras Gener, Antonio Gordon de Acosta, Enrique López Veitía e Israel Castellanos González, todos con una notable hoja de servicios en la práctica médica.
Hay que mencionar aparte la labor del Dr. Raimundo de Castro y Bachiller dentro de la medicina legal y el vuelo que le dio a su desarrollo en nuestro medio, al incorporar y desarrollar los estudios de Antropología Forense.
Los estudios superiores de Antropología se iniciaron en la Universidad de La Habana en 1899, y su primer profesor fue el Doctor Montané Dardé, después de cuyo retiro fue sustituido por el Doctor Arístides Mestre Hevia.
Como hemos visto, la Antropología entró en el panorama científico cubano de las manos de los médicos. Como disciplina fue en sus inicios una Antropología física, forense, o dedicada al estudio comparativo de las razas humanas, es decir una Antropología biológica, pero pronto se diversificaron sus estudios y pasó a formar parte de las Ciencias Sociales; así surgió en nuestro medio la Antropología social, jurídica, cultural y todas las subdivisiones que conocemos hoy.
A pesar de los resultados que se iban obteniendo en estos estudios de Antropología biológica, faltaba aún mucho tiempo para que se desarrollara entre nosotros la Antropología Médica.
Pero diría yo que hay un antecedente muy anterior a Montané, Mestre, etc. en nuestro medio y son justamente los primeros estudios de Antropología Médica, que se refieren a nuestra población o a una parte de ella, y son los dedicados a las enfermedades de los negros esclavos, a las medidas que se empleaban para enfrentarlas o contrarrestarlas y a un sistema de atención médica muy particular dirigido a esta clase social de origen africano oprimida y vejada, que constituyó la fuerza motriz de la riqueza de la colonia y la fortuna de sus dueños. Por supuesto que esta medicina de esclavos era considerada de forma diferente a la de los blancos.
Y por ello planteo que es la génesis de la Antropología Médica en Cuba. Su obra más conocida y por tanto famosa fue el “Vademecum de los hacendados cubanos” (1831), del médico francés asentado por muchos años en el Caribe y en Cuba, Honorato Bernard de Chateusalan, pero cuenta además con la obra de Francisco Barreras, médico andaluz, natural de Dos Hermanas, cerca de Sevilla, que escribió la primera obra sobre el tema, que se mantuvo inédita por 155 años, hasta que las notables investigadoras Lidia Cabrera, también antropóloga y María Teresa de Rojas, lo hallaron en los fondos de la Biblioteca Nacional y lo publicaron en una edición muy limitada, en 1953, después de ser transuntado el manuscrito por la última de las investigadoras mencionadas. Además está la obra de Henry Dumont “Investigaciones generales sobre las enfermedades de las razas que no padecen la fiebre amarilla y estudio particular sobre la enfermedad de los ingenios de azúcar o hinchazón de los negros y chinos” (1865) y “Antropología y patología comparadas de los hombres de color africanos que viven en Cuba”, que fue premiada por la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1876) y sobre la cuál leyó un informe en dicha corporación el Doctor Montané y la de José A. Reynés “Algunas consideraciones generales sobre la raza negra, su patología y terapéutica”, memoria leída en la Real Academia en 1868 y publicada posteriormente en los Anales de la misma.
En Cuba ha tenido un notable desarrollo la Antropología forense, impulsada primero dentro de la Cátedra de Medicina Legal, desde la época del Doctor Raimundo de Castro y Bachiller, con exponentes tan notables como el Doctor Francisco Lancís y Sánchez, que sentaron las bases de una verdadera Escuela de Medicina Legal cuyos frutos ha recogido el actual Instituto de Medicina Legal, con una importante labor dentro de la Antropología forense de fama internacional, trabajo caracterizado fundamentalmente por la identificación de restos óseos, tanto desde la óptica de la Criminalística como del estudio de poblaciones aborígenes, fechado de restos óseos, utilizando las técnicas más modernas. También se ha especializado esta institución en estudios para determinar paternidad, huellas, etc. Esta especialidad altamente calificada ha sido solicitada incluso por países del área para identificar restos humanos, cadáveres, como fue un famoso caso de criminalística solucionado en Ecuador y mas recientemente el hallazgo en Bolivia de los restos de la guerrilla del comandante Ernesto Che Guevara, que fueron encontrados, rescatados e identificados por un equipo de especialistas dirigido por su director Doctor Jorge González Pérez después de varios meses de ardua labor.
Importantes también fueron las investigaciones de crecimiento y desarrollo humano llevadas a cabo por especialistas del Ministerio de Salud Pública, como fue la Encuesta e Investigación de Crecimiento y Desarrollo de la población infantil cubana, dirigida por el profesor doctor José Jordán, que culminó con el cálculo de las Tablas Cubanas de Peso Talla y Estatura, que hasta ese momento el desarrollo corporal de nuestros niños era evaluado por parámetros foráneos. En la actualidad continúan estas investigaciones en el Departamento de Crecimiento y Desarrollo que dirige el Doctor José Gutiérrez Muñiz en la Facultad de Ciencias Médicas “Julio Trigo”. También se ha desarrollado la línea de investigación antropológica relacionada con la nutrición y los hábitos alimentarios en los diferentes grupos de población desde el Departamento de Antropología y Nutrición, del Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de los Alimentos.
La Antropología Médica ocupa también un espacio que estudia el proceso SALUD – ENFERMEDAD y muy especialmente la RELACION MEDICO – PACIENTE, usando las técnicas de la entrevista a profundidad para explorar los síntomas que siente y las ideas que tiene el paciente sobre la enfermedad, la salud y su padecimiento como un hecho concreto y particular. Así como las ideas sobre el tema que tiene la comunidad de la que él forma parte, el uso de técnicas y remedios ancestrales que se han transmitido de generación en generación para enfrentar situaciones determinadas ( lo que muchos llaman Folklomedicina). Hoy está en el centro de nuestro debate médico el rescate y empleo a fondo de las entrevistas médico–paciente como una herramienta extraordinaria para obtener información que va a beneficiar el proceso de curación de los pacientes.
La Antropología médica actual estudia también el desarrollo de la tecnología y su empleo con fines diagnósticos, terapéuticos y profilácticos y mira porque el proceso de la práctica médica no se transforme en una cadena de eventos de alta tecnología donde el médico sea un frío analista de información y el paciente el portador de la materia a analizar. La Antropología médica aboga por la profundización de los lazos médico–paciente, que deben ser cada día más cálidos y humanizados, explorar: conversar, tocar, palpar, percutir, establecer esa relación maravillosa que da seguridad y confianza al paciente, rescatando las técnicas de la vieja, pero no arcaica semiología y sobre todo, emplear adecuadamente el arte maravilloso de la palabra, la conversación para obtener un buen resultado: la comunicación.
La Antropología médica no se opone a la tecnología, más bien propugna su uso adecuado y racional.
Estos dos últimos aspectos mencionados están en el debate actual de nuestro mundo académico, ejemplo de ello son las sesiones que se han dedicado a estos temas en las reuniones del Ateneo “Juan Cesar García” y que han sido publicados en su Boletín o basta hojear algún número de la Revista Cubana de Medicina General Integral o la Revista Cubana de Medicina Interna., de los últimos años, para comprobar que es un tema presente.
Estamos empezando en estos momentos investigaciones sobre Antropología médica y Epidemiología, en el sentido de comparar los programas colectivos de lucha contra diversas enfermedades y como se plantean las diferentes sociedades enfrentarlos y comparar los resultados de los mismos, según áreas geográficas, grupos sociales en países pertenecientes al mismo entorno como es el Caribe.

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Trabajo de autores contemporáneos en el campo de la Antropología Médica

 

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